Capítulo 33: Callejón sin salida

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Lo único que podía escucharse en la cocina eran las largas y rojizas uñas de Katie repiqueteando contra el vaso de vidrio que sostenía en su mano. Bufó y miró hacia abajo. ¿De veras tenía que pensarse tanto la respuesta? Yo ya la tenía. Dejo su vaso sobre la encimera y me miró, su expresión era cálida y comprensiva, pero su mirada de loca psicópata.

-¿Ya vuelves a meterte en asuntos que no te incumben?-cínica, para variar un poco.

-¿Qué no me incumbe? ¿Tan idiota me crees? Sé lo que estás haciendo con esto.

-Pues dime, cariño-se acercó dos pasos a mí- según tus teorías de cabecita loca, ¿Qué estoy haciendo?

-¿De veras necesitas que te lo diga? ¿Cómo puedes ser tan ruin? Estás matando a mi padre-rió descaradamente.

-Matar es una palabra muy fuerte, una jovencita como tú no debería pronunciarla.

-Tal vez tú no deberías ponerlo en práctica.

-Oh claro… y contéstame a algo ¿En qué te basas para decir que estoy matando a mi querido Ben?-a punto estuve de tirarme sobre ella cuando se refirió de ese modo tan asqueroso a mi padre.

-Verás, la noche en que te negaste a decirme qué os había comunicado el médico… tuve que averiguarlo por mí misma, descubriendo así que tenía unas extrañas sustancias en el cuerpo. ¿Sabes lo más curioso? Éstas pastillas que tan laboriosamente guardabas contienen todos y cada uno de esos fármacos. Extraño ¿no?

-¿Te atreviste a mirar en mi bolso?

-Yo consigo lo que quiero, sea como sea y lo que quiero ahora es que tú te marches de ésta casa. Mañana mismo voy a la policía, el jueguecito se te ha acabado. –cogí de nuevo el bote de pastillas y me dispuse a salir de la cocina, pero entonces descubrí que tal vez ella tenía las cosas mejor atadas que yo.

-Y dime, ¿Has caído en que si me voy yo también se irá Jackson?-me giré apretando los labios.

-¿Por qué metes a Jackson en esto?

-Tú no eres la única aquí que sabe algunos secretos… Sobre todo si cierta pareja no tiene cuidado cuando se mete en la habitación para hacer cosas que no son de hermanos… ¿Qué me dices a eso? ¿Ahora además de hija tengo que llamarte nuera?- ¿Qué se supone que tenía qué decir ahora? No podía negarlo, nos vio ¡Joder! Sabía que era mala idea hacerlo con ellos dos en casa.

-¿Eso va a impedir que lo cuente todo?

-Si dices algo, no solo haré que tu padre muera más lenta y tortuosamente, Jackson, lamentablemente también será una víctima.

-¿Enserio serías… capaz… capaz de matar a tu propio hijo?

-Si es necesario…

-Eres un monstruo…-no podía creerlo. ¿Tan lejos iba a llegar? ¿Por qué hacía todo esto?

-No querida, tú serías el monstruo. Si dices una sola palabra, la gente verá que tú fuiste quien hiciste todo esto.

-No tienes ningún modo para hacerles creer que he sido yo.

-¿Ah no?-rió de nuevo- mira, voy a dejar que creas lo que quieras, pero de ésta no vas a escaparte. Y bueno…-dijo acercándose a la puerta de la cocina- si quieres arriesgarte a decir algo de esto, adelante, para mí será mucho más divertido. Así por fin podré librarme de ti-dijo antes de desaparecer. Dios, esto no puede estar pasando.- ¡Por cierto!-reclamó apareciendo de nuevo, haciendo que me girara lentamente hacia ella- mañana mismo dejas a mi hijo, y que le duela, ya sabes...

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