Capítulo 26: Calentando motores

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-Pues… por lo que veo, vuestra relación va viento en popa- esta vez, Maica y yo habíamos decidido reunirnos en la heladería. Ella había preferido reunirnos aquí, en un sitio intermedio, ni en su casa ni en la mía, y en una mesa bastante alejada de todas las demás. Cuando me contó lo sucedido el viernes de la semana anterior entendí por qué.

-Quería habértelo contado antes, pero primero quería encontrar las palabras exactas.

-Ya me imagino-dije sonriendo mientras cogía un poco más de helado de chocolate de mi tarrina con la cucharilla azul que me habían dado.

-Y por lo que me han contado, tu padre ya está bastante mejor- Como no, en este pueblo, las cosas siempre vuelan en menos que canta un gallo.

-Sí, ha sido… una recuperación poco más que milagrosa y rápida.

-¿Ves como no era para preocuparse?- ¿Por qué todo el mundo me decía lo mismo? Dentro de mí sigue habiendo esa pequeña parte que me dice que sí he de preocuparme, y mucho. Me molestaba no poder de pensar eso, pero normalmente el sexto sentido no me fallaba, así que por mucho que me dijeran, no pensaba dejarlo pasar.

-Será mejor que vuelva a casa, hoy me toca a mí hacer la cena- en realidad, estaba un poco harta de la conversación sobre mi padre, fuera con quien fuera quien quisiera mantenerla, incluso había llegado a estar a punto de una discusión con Jackson por esa misma razón, es más, tal vez debería pedirle disculpas por mi comportamiento de hoy, he sido bastante grosera.

-Pues vamos entonces-dijo ella sonriente.

~

Cuando llegué a casa, me encontré a mi padre en el salón, en nuestro rincón para leer. Aprovechando que nuestro salón era a doble altura, habíamos habilitado una zona con dos butacas y miles de libros apilados en estanterías. No recuerdo cuántas veces nos habíamos sentado cada uno en su butaca, con un libro, a compartir el rato. Katie creo que estaba en la cocina preparando la cena, pero tampoco me molesté en comprobarlo, me daba bastante igual.

            Suspiré y subí las escaleras, suponiendo que Jackson se encontraría en su dormitorio. A través de la rendija que dejaba su puerta por la parte de abajo, pude comprobar que sí estaba allí. Volví a suspirar y llamé a la puerta. Al no obtener respuesta tras haberla estado esperando entré, encontrándome a Jackson muy concentrado en una guitarra.

-No sabía que tocabas- no sé si fue muy buena manera de romper el hielo, al ver que no me contestaba, supe que no. Bufé y rodé los ojos para acercarme a él. Me agaché enfrente de él e intenté mirarle a los ojos, pero él los tenía fijos en su guitarra. –Jackson no me ignores por favor –pero nada. ¿Tanto me había pasado con él?- Sé que me he comportado como una malcriada esta mañana ¿vale? No ha estado bien hablarte así pero… -¿Por qué buscaba una excusa? Está claro que no la tengo, aunque tampoco parece que vaya a funcionar, ya que seguía sin mirarme.-Vale…- no voy a seguir intentándolo si no da el más mínimo resultado, así que me levanté y caminé hacia la puerta, la abrí y salí. Tan solo di dos pasos antes de notar sus fuertes y dulces brazos rodearme y meterme de nuevo en el dormitorio. Cerró la puerta y me apoyó en ella antes de besarme. Sus manos fueron a parar a mis caderas, una de las mías se posó en uno de sus brazos y la otra en su nuca, profundizando más el beso.

            No me esperaba para nada ese gesto, pero desde luego, era mejor de lo que esperaba, ya que el plan era volver a mi habitación a sentirme culpable y lástima por mí misma, eso sí era patético.

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