Iba a hacerlo, por defensa propia. No quería matarla, no soy una loca psicópata como ella ni quiero serla, solo quería dejarla fuera de combate. Con la poca que tenía divisé el hombro derecho de Katie, tal vez ése era un buen lugar donde darle. Alcé más el brazo con la mano que sostenía el arma improvisada, pero justo cuando iba a bajarla, Katie se giró. Por un momento pude ver su cara, completamente desquiciada, ojos muy abiertos, los dientes juntos en una maquiavélica sonrisa y una respiración agitada. Ese rostro demacrado por la locura me distrajo unos segundos, lo suficiente para que Katie se aprovechara y me propinara un corte, no demasiado profundo, en el estómago.
-Aquí estás… Date por muerta- esas tres últimas palabras me hicieron reaccionar. La caseta era grande y tenía una enorme mesa en el centro, así que decidí volver un poco loca a Katie. Corrí hasta ponerme al otro lado de donde ella se encontraba- ______ ¡No me jodas! No me vengas con triquiñuelas y juegos de niños porque no los soporto.
-¿Me quieres?-me costaba hablar y respirar. Sí, el corte no era tan profundo como para considerarse grave, pero sí para hacerme sentir muy mal.- Pues tendrás que venir a por mí.
-Cielo… ambas sabemos cómo va a acabar esto. ¿Por qué alargas la agonía de antes de tu muerte? Eso es algo verdaderamente masoquista…
-No vas a conseguir tu psicótico propósito Lillian.
-¡No me llames así mocosa!
-¿Por qué? Si es tu nombre, ¿Es que acaso te trae recuerdos de tu adolescencia? Cuando nadie te quería, todos te dejaban de lado, porque al estar tan loca como tú ya de joven no se me ocurre otra manera de que hayas pasado tus años jóvenes.
-¡Cállate de una jodida vez!
-¿Qué quieres? ¿Qué te suplique que no me mates? Por favor, no pienso rebajarme a tu nivel de patetismo.
-¡Que cierres la boca!-pude fijarme en que empezaba a correr hacia mí, así que yo también me di a la carrera pero hacia fuera de la caseta. No sabía que iba a hacer ni hacia dónde dirigirme, tan solo esperaba que la suerte estuviera de mi parte. Me paré en seco al escuchar un fuerte golpe. Me giré y vi a Katie, en el suelo, totalmente inmóvil, a su lado, Jackson, con una enorme rama en las manos, con lo que parecía haber agredido a su “madre”. Alzó la vista y lanzó la rama lejos para después venir hacia mí, y sin darme tiempo a más darme el que creo que ha sido el beso más esperado que he tenido jamás. Pude percibir el ansia, la preocupación y todo lo que había sentido esta noche en ese beso. Sus manos estaban en mis mejillas, negándome la acción de apartarme de él.
~
La policía acababa de llevarse a Lillian, quien nos miró amenazadoramente a través del cristal de la ventanilla del coche policial antes de que se la llevaran.
-¿Cómo lo supiste?-no pude evitar la tentación de preguntárselo. Él sonrió abrazándome de la cintura y acercándome a él.
-No sé cuánto tiempo llevo sospechando que Katie no es quien dice ser… -acarició mi mejilla suavemente- no eres la primera que visitó la biblioteca de Ardath antes de que Katie la incendiara, es por eso también que contraté a Camille, nos veíamos en el bar de la plaza cada dos días. –Así que… no había empezado a salir con otra… mi corazón respiró del alivio.-No podía correr el riesgo de que te hicieran daño… Te quiero-sonreí como una boba.
-Y yo a ti-dije antes de volver a besarle.

ESTÁS LEYENDO
Suddenly
Любовные романыLa familia Sinclair había vivido siempre en el pequeño pueblo Australiano Daylesford, allí eran una importante familia a cargo de importantes asuntos del pueblo. Todo parecía feliz y próspero para la familia hasta que Julie Sinclair murió en un acci...