Capítulo 32: Destapado

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Una ducha relajante, desde luego esto es lo mejor que puede haber, sobre todo después  dela recaída de mi padre. Ésta vez, sí que está postrado en la cama, de vez en cuando sale a dar pequeños paseos, pero se cansa enseguida y vuelve de nuevo con esa tos espantosa, la cual va de mal en peor cada día. Ahora sí estoy realmente preocupada.

Cerré el grifo y la caída del agua cesó. Salí de la ducha y me percaté entonces de que la toalla que suele estar colgada para secarse al salir de la ducha no estaba, pues nada. Me agaché delante del pequeño armarito bajo el lavamanos, lo abrí y saqué la toalla que estaba en lo alto de la torre, con tan mala suerte, que al sacarla, se calló toda la torre de toallas. ¡Oh, genial! Me puse de pie y enrollé la toalla en mi cuerpo para acto seguido agacharme y disponerme a recoger las toallas, pero algo me detuvo. Mis ojos se posaron en una pequeña cajita color marrón claro. No recuerdo esa caja. La cogí y me senté en el retrete, aparté un mechón de mi cabello mojado antes de abrir la caja. Tiritas, útiles femeninos… nada extraño.   

Una inexplicable sensación de frustración me invadió en ese momento, haciendo que golpeara la pequeña caja contra mis piernas, fue entonces cuando escuché un sonido extraño que provenía de la caja, pero nada de lo que había visto lo podía haber causado. Volví a sacarlo todo, entonces vi un pequeño cordel salir de entre el fondo y una de las paredes de la caja, tiré de él y una pequeña tabla del mismo color que la caja se desprendió.

Mis ojos se cernieron sobre un pequeño frasco que cogí sin tan siquiera pensarlo. Era totalmente blanco y había una pequeña etiqueta en la base, así que la miré, llena de curiosidad. No sé qué sensación llegó a invadirme más, si el miedo, la sorpresa o el odio. En aquella pequeña y disimulada etiqueta se encontraban escritos todos los fármacos que se habían detectado en mi padre.

Ya no había ninguna duda, Katie estaba envenenando a mi padre.

-¿________?-la voz de Jackson me sacó de mis pensamientos. Guardé todo rápidamente y escondí la caja tras las toallas de nuevo, justo como lo había encontrado. Me dirigí a la puerta, quité el seguro y le abrí.

-¿Si?

-Llevas media hora ahí dentro y hace rato que no escuchaba el agua, ya pensaba te habías roto algo-sonrió haciéndome reír.

-Pues estoy muy bien, gracias por preocuparte. Por cierto…

-¿Si?

-Papá y Katie están ambos abajo ¿no?-el asintió

-¿Por qué?-cuestionó.

-Por esto-tiré de su camiseta y lo metí conmigo en el baño. Necesitaba despejarme y necesitaba que Jackson no sospechase nada. Le apoyé contra la puerta y le besé mientras él ponía sus manos sobre mi cuerpo. Ni besando a Jackson podía sacarme ni mínimamente todo el asunto de Katie de la cabeza. Tengo que hacer algo.

~

Como siempre, la última en irse a dormir era la señora del Joker. Cuando estaba segura de que tanto Jackson como mi padre dormían, volví al baño, cogí el bote de las pastillas y bajé las escaleras.

-Katie-como siempre, estaba bebiendo agua.

-¿Si ______?

-Tú y yo tenemos que hablar.

-¿Hablar?

-Tienes razón, eres tú la que tienes que explicar muchas cosas.

-¿Yo? ¿A ti? Oh vaya, pues dime qué quieres que te explique cariño.

-Primero, no me llames cariño, segundo, ¿Qué es esto?-puse el bote de las pastillas sobre la mesa. Ésta está perdida. 

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