ANAJU
No podía creerme lo que había pasado entre nosotros. Si me lo hubieran contado semanas atrás, les habría tildado de locos por pensar que algo así podía ocurrir entre Hugo y yo. Y ahí me encontraba, con mi cuerpo rodeado por sus brazos, con las mejillas sonrojadas y la sonrisa más grande que os podáis imaginar.
Sin duda, nuestros cuerpos encajaban a la perfección el uno con el otro. Lo único en lo que podía pensar era en lo estúpidos que habíamos sido al perdernos algo así durante tanto tiempo. La complicidad y conexión de la que todo el mundo hablaba al vernos juntos, había pasado a un nivel superior en el terreno sexual.
Lo miré y lo vi dormido con lo que parecía una sonrisa en el rostro. Había sido perfecto e inolvidable. Jamás había experimentado una primera vez con alguien a ese nivel. Dejé un beso en su cuello, en ese búho que tan loca me volvía y cerré los ojos intentando dormir y procesar todo lo que había ocurrido. Quizás la mañana siguiente, despertaba de lo que parecía haber sido un sueño idílico.
Cuando me quise dar cuenta, noté una mano acariciando mi rostro. Entreabrí poco a poco los ojos y su sonrisa me dejó atontada. Me miraba con esos ojos nácar brillando como nunca, acariciándome el pelo y el cuello.
- Buenos días preciosa -su acento, su voz ronca... No había mejor manera de despertar
- Buenos días -escondí mi cara en su cuello, como tantas otras veces, muriendo de la vergüenza porque me viera con la cara de dormida
- No te escondas -dijo riéndose y rodeando mi nuca con una de sus manos para apartarme poco a poco y mirarme fijamente a los ojos- Eres preciosa siempre pero recién levantada lo eres aún más -era absolutamente adorable
Dejó un tierno beso en mis labios que consiguió erizarme la piel de todas las maneras. Podría acostumbrarme a despertar así todos los días de mi vida. De hecho, era la única forma en la que quería despertar.
HUGO
Os confieso que me daba miedo su reacción al despertar. Tenía pánico de que sus miedos volvieran a aparecer y quisiera acabar con nuestra corta relación. Nos habíamos dicho que nos queríamos, habíamos confesado estar enamorados el uno del otro pero en ningún momento habíamos hablado de qué relación teníamos. Sí, sé que no es necesario en muchas ocasiones pero con Anaju quería hacerlo bien. Quería que la comunicación y la confianza fuera la base de nuestra relación desde el primer momento. No quería volver a cagarla de la misma manera que la cagué meses atrás con nuestra amistad.
Pero era pensar en sacar el tema y me temblaban hasta las pestañas. Por ello, decidí que la mejor opción era disfrutar de ese día, disfrutar de ella y del último concierto de la gira. No quería pensar en el momento de tener que decirle adiós para irme a casa. En cuanto la tuve entre mis brazos tras despertar supe que eso era lo único que necesitaba, tenerla a mi lado y verla sonreír como hacía.
- Bueno señorita, a la ducha. Vamos -me levanté de la cama dejando a la vista mi cuerpo desnudo, sin ningún tipo de pudor
Su sonrisa coqueta al verme así, empezaba a causar estragos en mi compostura.
- Si sigues mirándome así, vas a ser mi desayuno. Te voy avisando ya
Dejó escapar una carcajada y se levantó de la cama, rindiéndose y negando con la cabeza mientras se dirigía al baño de la habitación. Su cuerpo desnudo me volvía loco y disfruté de las vistas, viéndola contonearse. Al llegar a la puerta del baño, paró y se giró a mirarme.
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Todo
FanfictionSolo quiero verte, mirarte y decirte que sentirte entre mis brazos me hizo reflexionar de lo dulces que son tus labios Solo quiero verte, mirarte y besarte que brillen nuestros ojos que no pares de escuchar tengo que contarte todo Todo, tu lo eres...