XXXVI

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         ANAJU

En cuanto cerró la puerta, me dejé caer al suelo rodeando mis piernas y llorando desconsolada. No entendía porqué si había sido yo la que había tomado la decisión, me estaba afectando tanto. Pero algo dentro de mí me decía que lo estaba perdiendo, sin tan siquiera pretenderlo. 

Entendía que me dijera que no quería saber de mí, me lo merecía por ser una cobarde. No era capaz de entender porqué sentía que me arrancaban el corazón cada vez que estaba lejos de mí. ¿Pero como iba a entender lo que en mi corazón provocaba si ni siquiera me pertenecía? Era propiedad de Hugo desde el minuto uno. Era consciente de ello y supongo que me negué a aceptarme tan vulnerable. Él tenía el poder de destruirlo, al mismo tiempo que repararlo trocito a trocito.

No podía parar de llorar y pensar en lo idiota que era. Le había dejado marchar, había dejado que mis miedos volvieran a tomar las riendas de mi vida. De pequeña me enseñaron a enfrentar mis emociones y aprender a gestionarlas y había hecho todo lo contrario. Había cogido mis sentimientos y los había intentado guardar en un cofre bajo llave, para no sufrir y solo podía pensar en lo estúpida que estaba siendo. Hugo era el hombre de mi vida.

Fue un fin de semana horrible. A pesar de los mil intentos de Nia de sacarme de casa y mantenerme ocupada, las llamadas de Mai, nada conseguía hacerme sonreír. Me pesaba no saber cómo estaba Hugo. Y os juro que intenté por todos los medios averiguarlo.  


- Mai, por favor, dime cómo está. Necesito saberlo... -le supliqué que me contara al menos cómo estaba. Sabía que Hugo se refugiaría en ella

- Jujiti... sabes que te quiero mucho pero a él también y le prometí no contarte nada 

- La he cagado mucho, Mai. Me asusté. Todo iba demasiado rápido y yo... -sollozaba en sus brazos- No soy capaz de darle lo que necesita

- Tu eres todo lo que necesita, Juji 

- No... lo descuidé, no le di su lugar, lo eché de mi vida. Merece mucho más

- Jujiti... no digas tonterías, que me voy a enfadar -jamás había visto a Mai tan seria- Hugo merece en su vida lo mejor y lo mejor eres tu. Os necesitáis, Juji. Jamás había visto a dos personas quererse tanto y tan bonito como vosotros dos ¿sabes? Os hacéis la vida mejor y nos la hacéis mejor a los que os rodeamos. Y sí... él también está mal, dolido pero perdidamente enamorado de ti y me callo ya porque al final hablo más de la cuenta


La abracé llorando y agradeciéndole sus palabras, palabras que me daban la fuerza necesaria para luchar por él. Esta vez me tocaba a mí darlo todo y lo iba a hacer hasta el último suspiro.


       HUGO

Estaba destrozado. No podía comer, no podía dormir y el viaje a Córdoba fue un auténtico suplicio. Todo me recordaba a ella, todo me recordaba a nosotros y otra vez volvía a los brazos de mamá siendo una alma en pena. Solo necesitó mirarme a los ojos para saber que lo único que necesitaba era un abrazo de los suyos y encerrarme en mi habitación. 

Os prometo que intenté no pensar. Archivé el chat de Whatsapp para no caer en la tentación de escribir a Anaju, silencié sus historias y sus publicaciones de Instagram y de Twitter. Necesitaba no saber nada de ella para intentar curar lo que con sus propias manos se había encargado de romper. Lo que yo no recordaba era que por mucho que lo intentara siempre habría algo que me llevara a ella. No paraba de aparecer en twitter su recomendación musical. Y no pude evitar entrar en ella. 

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