Capítulo 20

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Cap.20: Probarte Completo... 23 de Jun. Del 2004... 16:14hrs

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Cumpleaños número 16, algo que no celebraba por obvias razones, estar dentro de esas paredes hospitalarias, más una seguridad que te cae mal hasta el borde de tus casillas. Los mellizos los cuales cumplían tal edad, estaban en la oficina de la de hebras azuladas hablando, todo normal desde que cumplieron 15, casi no había accidentes exceptuando a los guardias urgidos que anhelaban tener al de cabellera ocre bajo ellos gimiendo y de otras maneras que seguramente estaría mal mencionar. Su tema era cualquier sin tocar nada del tema del cumpleaños, prácticamente era un día cualquiera, ignoraban que ese era el día en que nacieron, cuando llegaron a ese mundo, otros estarían hablando sin parar pero ellos dos parecían no importarles.

--me iré para no obstruir en tu trabajo--se despide el menor con una pequeña sonrisa, saliendo de tal oficina.

Jamás se preguntó porque habían elegido a su hermana para sustituir el puesto de su madre. Negó un par de veces con su cabeza para ignorar ese pensamiento, agachando la mirada, pateando el polvo por así decirlo, cruzando sus brazos mirando a los lados del pasillo, evitando a los guardias estúpidos que tanto ansiaban tocarle. Su vestimenta no cambiaba, solo el color del camisón que llevaba puesto, cambiando de una verde agua a ser de color naranja, sin importarle los comentarios, murmuros, rumores, etc., era feliz a su manera, aunque ignorase el hecho de que ese día cumplía los dieciséis (16) años de edad.

Sintió que alguien le abrazaba, mirando de reojo a esa persona para luego sonreír de manera ladina, dando media vuelta para quedar frente a frente con el azabache, uniendo sus labios en un beso tierno y corto. Ya era normal verles juntos de esa manera, ya no era secreto que eran pareja, solo un par de adolescentes compartiendo sus sentimientos en lugares donde hubiera gente sin importarles nada. El ocre abrazó a su contrario por el cuello, juntando sus frentes, sonriendo a la par.

--¿por qué tan pensativo?--interroga el azabache acariciando un poco la cintura ajena.

--mmm... ¿quieres que te lo diga?--el mayor asiente--hoy cumplo dieciséis (16).

--vaya, suponía que se acercaba--tras decir eso carga al menor estilo saco de papas llevándoselo al cuarto del ocre.

--¡Sajiro bájame!--exclama entre risas el menor, pataleando ligeramente--Dios que vergüenza--murmura bajamente sonriendo un poco al notar que el contrario le ignoró.

Aquel murmuro lo llegó a oír el azabache, soltando una risilla ingresa al cuarto correspondiente al menor, dejando a este en la cama, pasando seguro a la puerta, regresando con su pareja, colocándose entre sus piernas, plantándole un beso en los labios siendo correspondido. Cada beso que se daban subían de tono, hasta llegar a hacer una batalla de lenguas, las manos del azabache se adentraron lentamente bajo el camisón del ocre, causándole un pequeño escalofrío recorrer su espalda, alzando aquella prenda durante los besos, separándose para poder quitarle aquella prenda, bajando los besos al cuello ajeno, dejando pequeñas marcas, disfrutando de la piel del ocre, sacándole suaves gemidos a este, empezando a jugar con uno de los botones rosas del más bajo, provocando que este se estremeciera aumentara sus gemidos.

Las manos del ocre fueron al borde del suéter del azabache, alzándolo lentamente hasta quitárselo, uniéndose en otro beso húmedo, la mano libre del mayor bajó hasta los shorts del menor, comenzando a deslizarlos hasta despojarlos de su cuerpo, un sonrojo se apoderó de las mejillas del de orbes grisáceos, tapando su rostro con una de sus manos, colocando la otra en el pecho descubierto de su mayor, empujándole un poco avergonzado, era la primera vez de ambos, aunque era obvio que al pasivo le daría más que vergüenza estar casi desnudo a los ojos de su pareja. El azabache sonrió un poco, agarrando la mano con la que se cubría el rostro, depositando un beso en esta, dedicándole una cálida sonrisa.

--seré cuidadoso hasta que pierda la cordura--ríe junto al ocre ante lo último mencionado.

--vale.

A pesar de no prometer nada, acepto continuar hasta llegar al final. Los besos volvieron a descender por el cuello, pecho y torso del menor, mordiendo la orilla de la ropa interior ajena, quitándosela de esa manera, dejando al ocre a su merced total, llevó tres de sus dedos a la boca del menor, este empezó a lamerlos como un dulce, al ya estar húmedos, los retira, llevando esa mano a la entrada rosada y virgen del ocre, miró al azabache con un sonrojo sobre sus mejillas, el mayor besó su frente antes de introducir uno de sus dedos por aquella entrada virgen, sacándole un pequeño chillido de dolor y placer al ocre, quien cerró sus ojos con algo de fuerza, soltando suaves quejidos y gimoteos de dolor y placer, el azabache movía su dedo en círculo, hasta llegar a introducir el segundo, haciendo movimiento de tijeras.

Los gemidos del menor aumentaba, queriendo decir que ya se adaptaba, introduciendo el tercer dedo, fingiendo embestidas, acción que provocó otro escalofrío en el ocre, quien encorvó un poco su espalda, el azabache besó al ocre apartando sus dedos de la ahora dilatada entrada rosada del menor, posicionándose para entrar, separando un poco más las piernas de su pareja. Mirando a este, empezó a entrar sin dar aviso, provocando algunos quejidos de dolor y placer al más bajo, quien le abrazó, rasguñando un poco la espalda del más alto, sacándole pequeños gruñidos a este. Al entrar completamente se queda quieto, esperando indicación del ocre para poder moverse, secando las lágrimas que se habían salido de los orbes grisáceos del pasivo.

No pasó tanto tiempo para que el ocre moviera un poco sus caderas en busca de más placer, comenzando a dar estocadas lentas, llegando a escuchar los tentadores gemidos y jadeos del menor, aumentando la velocidad a petición del pasivo, quien rasguñaba algunas veces la espalda de su mayor, echando su cabeza hacia atrás por el placer, hasta que el miembro del mayor tocó cierto punto que le hizo delirar, llegando a correrse de golpe, cosa que hizo sonreír al azabache, quien continuó con aquellas embestidas hasta correrse en el cálido y estrecho interior del ocre, sacándole un gemido alto y largo.

Salió lentamente del sumiso, para luego acostarse a su lado abrazándole un poco, besando la cabeza ajena mientras relajaba un poco su respiración, al igual que el ocre intentaba tranquilizar su agitada respiración, mantenía los ojos cerrados, estaba muy cansado, y lo había disfrutado de la mejor manera.

--gracias--menciona Stephan agotado--este es el mejor regalo je.

--todo para ti lindura~--responde acariciándole un poco los cabellos.

Se dieron un último beso antes de quedarse dormidos, abrazados, obviamente se habían arropado antes de dormir.

No sería la primera ni la última vez que harían tal acto explicito...

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Ustedes dirán: ya era hora de que follaran (xD), me tardé, lo sé, pero acá está la lemonada más hermosa que he hecho (no es broma), me esforcé un chingo para hacerla completa y no dejarla en la parte buena, así que, pueden perdonarme por lo que hice en el capítulo anterior, solo falta llegar a las +200 lecturas para un Lemon de otro shipp.

Dedicado a: @LaChica_Rara1, @Inusakuya_Taisho y @Villiancreepy -tengo que leer el nombre >:v-

Recuerda apoyar dándole a la estrellita y dejando tu comentario, y puede que seas el siguiente a quien le dedique un cap.

Sin más que decir mis queridos lectores me despido de vosotros con un gran abrazo y muchos besos virtuales... nos vemos... os quiero... chao~

Atte.: TheCreeper

Awake/DespiertaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora