Lena estaba en su casa caminando de un lado a otro en su sala de estar mientras pasaba las manos por su cabello, estaba preocupada por Kara de la cual no había tenido noticias en dos días y nadie sabía dónde estaba. La única persona que lo puede saber no le contestaba el teléfono, esa persona no estaba en su casa debido a que podía estar en casa o mejor dicho en la cama de una de sus conquistas de una semana.
Lena había conocido a Kara hace unos cuantos años cuando se peleaban por una gran oportunidad de oro en una empresa de biotecnología, ambas ganaron la oportunidad por trabajar en equipo y de ese trabajo en equipo salió algo más. Kara se había enamorado de la Reina de hielo como le decían en la empresa y Lena también se había enamorado de Kara, solo que siempre estaba ese factor que le hacía perder la felicidad.
El miedo.
El miedo de aceptar los sentimientos que tenía hacía Kara era tan grande que solo pudo despreciar la compañía de la rubia luego de haber tenido relaciones sexuales con ella, luego de eso Lena y Kara no se vieron más hasta una gala de la empresa donde Kara vió a la ojiverde de la mano de Andrea Rojas y eso hizo que la rubia estuviera deprimida.
Dos días antes.
Kara estaba en su oficina mirando a un punto fijo cuando una rubia de 17 años entró a su oficina sonriendo con un folder en su mano, los hoyuelos se le marcaban en sus mejillas y sus ojos azulados con tonos grises se enfocaron la rubia mayor tras el escritorio.
— Hola,mami— Kara le sonrió a su hija.
— Hola, Lu— Kara se levantó de su escritorio y besó la frente de su hija para luego abrazarla.
— Creo que el secreto de ser tu hija ya no lo es,mami— Kara asintió.
Kara había dado a luz a los 15 años a una hermosa niña de la cual se enamoró al instante, luchó todo lo que pudo desde ese momento que Luna Danvers estuvo en sus brazos. Luchó contra sus hermanos y padre quienes no querían aceptar a Luna en la familia y que hasta ahora no la aceptaban, Kara a sus 15 años de edad se había graduado de la universidad de biotecnología y biología, desde ese momento comenzó a trabajar para conseguir toda la comodidad para ella y su hija.
Orgullosamente Kara a sus 32 años podía decir que vivía cómodamente con su hija pero Kara había tomado la decisión de mantener a Luna oculta,por así decirlo, debido a que Kara estaba ganando mucha fama con sus proyectos y no quería que su hija estuviera bajo el ojo público. Luna estuvo de acuerdo con eso cuando creció y nadie en la oficina siquiera sabían que Luna era hija de Kara o que la rubia tuviera una hasta hoy, Luna había olvidado la confidencialidad por la felicidad que irradiaba debido a que llevaba un documento en el folder que la hacía estar muy feliz.
— ¿Qué tienes allí?— Kara le señaló el folder sonriendo.
— Es algo que debes firmar— la pequeña rubia sacó el documento y se lo entregó a su madre sonriendo esperando a que lo leyera.
— No puede ser— susurró Kara sonriendo cuando terminó de leer— es la solicitud de permiso para que asistas a tu graduación universitaria— Luna asintió viendo la emoción de su madre quien la abrazó rápidamente.
— No me gradué a los 15 años pero si a los 17 años— Kara soltó una risa y tomó la mano de su hija,ambas se sentaron en el sofá.
— Estoy muy orgullosa de ti,Lu— acarició el cabello de su hija.
— Y yo de ti, mamá— Luna sonrió y besó la mano de Kara— gracias, gracias por no rendirte conmigo y por amarme tanto incluso cuando podías decidir no hacerlo— los ojos de Kara se llenaron de lágrimas al recordar todo.
