I fell in love with an adjudicator? (Parte III)

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— ¡Zor-el!— Kieran gritó apenas entró a la casa que compartía la rubia en ese momento— ¡Zor-el!—  otro grito mientras la buscaba, supuso que si la rubia no estaba en la sala esperándola mientras veía la televisión, entonces estaría en el gimnasio— ¡Zor-el!— Kieran caminó hasta la habitación donde se encontraba el gimnasio.

Kieran estaba de pie en la entrada del gimnasio, solo miraba fijamente la imagen que tenía frente a ella, se quitó su máscara y sólo continuó mirando. Dentro de la habitación estaba la rubia Zor-el haciendo flexiones, la rubia estaba escuchando con los audífonos puestos y a todo volumen por eso no escuchaba a la pelinegra. Kieran mordió su labio inferior cuando la rubia se levantó y vio el perfecto abdomen, Zor-el no se había dado cuenta aún de la presencia de la adjudicadora, simplemente tomó unas vendas y se dispuso a ponerlas  en sus manos como le había enseñado Kiera.

La pelinegra solo la miraba fijamente y cuando Zor-el terminó de colocar sus vendas comenzó a golpear el saco, Kieran vio lo perfecto que golpeada y como la fuerza era empleada de manera correcta, pero lo que le llamó más la atención eran los pequeños gemidos que dejaba salir la rubia por el esfuerzo que hacía.

— Dios, si hay una escena de sexo no vuelvo a leer—  Luthessa estaba en ese momento en la sala de estar junto con Lori quien estaba viendo la televisión, había levantado una parte de su castigo hace dos días por haberse disculpado con su madre.

— No creo que la haya— Luthessa miró a su hermana menor que no había despegado su vista de la televisión.

—¿Cómo estás tan segura?— Lori solo sonrió aún mirando la televisión, había heredado la atención de su madre Lena.

—Yo sé cosas, Luth— la mayor solo rió rodando sus ojos— si solo fueras más atrevida ya sabrías lo que yo— Luthessa frunció su ceño— por eso sé que allí no hay escenas de sexo, pero si alguna que te hará querer dejar de leer— Luthessa dejó de escuchar a su hermana y continuó con la lectura.

Kieran se quedó unos minutos admirando la manera en la que la rubia le daba golpes al saco, no supo exactamente que era lo que sentía en ese momento, pero le estaba gustando la manera en la que se estaba sintiendo con la presencia de la rubia en su vida. Lo cierto es que su vida había sido muy oscura, una familia muy disfuncional desde sus comienzos y un verdadero infierno en la infancia para ella y su hermano. Ambos provenientes de Irlanda y vendidos por sus padres a la organización donde ahora trabajaba, luego que llegó a la organización no pasó más hambre, pero los maltratos siguieron hasta que forjaron la adjudicadora que ella es, su cuerpo puede contar toda esa historia de abusos que tuvo que pasar.

Nunca se había sentido feliz en ningún momento, tenía la capacidad de reír y tener una pequeña familia con Reign y Agent que pasaron lo mismo que ella, pero jamás se sintió tan feliz como cuando la rubia la recibe con un abrazo o simplemente pasa tiempo con ella. Zor-el simplemente estaba haciendo que se sintiera mejor, habían pasado meses y ya casi era navidad, seis meses con Zor-el la habían cambiado más de lo que ella misma hubiera permitido, pero pasar tiempo con la rubia la hacía sentir cada vez más cerca de ella y le gustaba.

— Kieran— la rubia se percató de la presencia de la pelinegra y se acercó.

— Hola, Zor-el— la pelinegra sonrió, la rubia sonrió y sin importar lo sudada que estaba solo abrazó a Kieran.

— Hola, Kieran— susurró la rubia sonriendo cuando la pelinegra también la rodeó con sus brazos y la acercó más a su cuerpo, ambas suspiraron, después de un momento abrazadas se separaron.

— Tengo la información— Kieran sacó un pendrive de su bolsillo— sé quién es la que dio la ficha—  Zor-el la miró sorprendida.

One Shots (Supercorp).Donde viven las historias. Descúbrelo ahora