Kara.
Habían pasado unos meses donde Lena había estado más que insoportable por así decirlo, había tenido muchos antojos raros que yo estaba feliz de complacer, pero cuando se trataba de humor era complicado. Sam, Alex, Ruby y Rose han venido mucho a visitarnos para ayudarme con Lena que se molestaba conmigo cada cinco minutos así sea por respirar.
Sin duda las hormonas estaban afectando muchísimo, Ruby solo se reía de mis desgracias y consolaba a Lena con todo el amor que tenía, mientras que Rose me ayudaba a complacer a mi esposa como pudiera.
— ¡No, Kara!— la avena fría fue a parar sobre mi cabeza— ¡Te dije caliente!— sollozó fuerte mientras Ruby tomaba sus manos.
— Tía, Lena— Lena la miró llorando y Ruby hizo su puchero— necesito que te calmes un poco, le hará daño al bebé si sigues así— Lena solo comenzó a llorar desconsolada y Rose me pasó una toalla.
— Chicas, déjenme sola con Lena— las miré a ambas dándole una sonrisa.
— Esta bien, tía Kara— Ruby se levantó tomando la mano de Rose yendo a la habitación de videojuegos, suspiré arrodillándome frente a Lena acariciando su vientre prominente, mi esposa tenía siete meses de embarazo y tendríamos una hermosa niña.
— Cariño— la miré a los ojos mientras ella lloraba— ven aquí— susurré sentándome a su lado abrazándola suavemente— necesito que te calmes, mi amor— comencé a hablarle con voz serena acariciando su vientre— sabes que esto no es bueno para nuestra princesa— besé su frente.
— Perdón— susurró mientras seguía llorando con tanto sentimiento— es que las hormonas, perdón— limpié sus lágrimas mirándola sonriendo.
— Te amo muchísimo, Lee— ella sonrió.
— Perdoname por tirarte la avena— negué sonriendo.
— Nada de lo que hagas ahora puede molestarme, te amo muchísimo como para enojarme contigo— me acerqué dejando un beso en sus labios— ¿Quieres ese jugo de durazno?— ella asintió para después besar mis labios de manera apasionada, la acerqué a mi besándola de la misma manera y luego me alejé mordiendo suave su labio.
— Necesito estar contigo— sonreí colocándome de pie junto con ella.
— Ruby y Rose se irán en una media hora, luego estaremos a solas— ella me abrazó cerrando sus ojos, la abracé más a mi sintiendo su vientre.
Andrea nos había explicado absolutamente todo durante estos meses, igual todo respecto al sexo en el embarazo cuando me dio miedo seguir manteniendo relaciones con mi esposa, Andrea también me explicó que el humor de Lena iba a ser muy fuerte por lo que tenía que ayudarla a calmarla, mimarla y recordarle cuanto la amaba.
Andrea estaba siendo de mucha ayuda incluso consolando a Lena cuando se ponía a llorar en el consultorio, realmente mi esposa en toda la semana lloraba como unas quince veces, creo que nuestra hija saldría muy llorona. El punto es que Lena también durante todo este tiempo en casa se dispuso a escribir, escribía cada cosa que sentía necesario plasmando el nuevo paso en nuestra vida y lo difícil pero satisfactorio que estaba siendo tener un bebé, no dejaba de decirme lo feliz que estaba a mi lado y yo jamás me cansaba de decir lo feliz que me hacía estar con ella.
Lena era una caja de sorpresas, estaba dispuesta a vivir todo con ella, todas los sentimientos que me generaba me encantaban.
Dos meses después.
— ¡Voy a matarte!— Lena apretaba mi mano gritando del dolor mientras pujaba.
Eran las tres de la mañana cuando mi hija deseó llegar al mundo, mi esposa estaba haciendo el esfuerzo más grande de su vida y yo la apoyaba, Lena apretaba mi mano con todas sus fuerzas y podía sentir como me la iba a romper, Andrea le gritaba que pujara lo más que pudiera y Lena le hacía caso, el cuerpo médico alentaba a mi esposa tanto como yo lo hacía.
— ¡Karaaaaaa!— gritó fuerte llorando y me acerqué a ella besando su frente.
— No puedo imaginar el dolor, pero lo estás haciendo muy bien— susurré en su oído— vamos, mi vida, tu puedes con esto y más porque eres mi diosa— ella me miró llorando y acaricié su mejilla.
— ¡Una vez más!— Lena pujó una vez más y pudimos escuchar el llanto fuerte de nuestra hija, nuestra pequeña había nacido, Andrea se acercó y la colocó en el pecho de Lena una vez que cortó el cordón umbilical y la limpió un poco.
— Oh, Lara— sollozó mi esposa y yo besé su mejilla acariciando la mejilla de mi hermosa hija que era un retrato de Lena.
— Gracias, Lee— ella besó mis labios llorando, también comencé a llorar al sentir la emoción de tener a mi hija con nosotras.
Andrea la llevó para que hicieran todos los procedimientos y yo salí para que alistaran a Lena. Sam, Alex, Ruby y Rose que no sé cuando llegó estaban afuera, solo pude sonreír y mi hermana me abrazó llorando.
— La familia crece— me aferré a mi hermana llorando de la felicidad, estaba feliz porque ahora éramos tres Danvers.
— Felicidades, cuñada— Sam me abrazó llorando— una Luthor Danvers en el mundo, la primera— reí un poco asintiendo.
— Lara es un regalo para nuestras familias, tía— Ruby me abrazó un momento.
Bueno, Lara era la luz para nuestras familias al igual que Ruby, la verdad es desde que mi madre Eliza murió fue una vida pérdida para Alex y para mí, nuestra madre murió cuando yo comenzaba mi segundo año en la universidad y eso hizo que Alex se sumergiera en su trabajo como guardaespaldas en otro país, Lena me apoyó muchísimo siendo mi novia pero cuando quisimos hacerlo oficial frente a su familia, no salió bien.
Sam fue la única que la apoyó y por ende ambas fueron expulsadas de la casa y apellido, Sam había adoptado el apellido de su padre biológico y Lena cuando nos casamos adoptó mi apellido aunque conservara el suyo de segundo, Ruby era la luz en nuestra familia y Lara se le unía, eran las únicas que tenían nuestro legado.
Nos quedamos en la sala de espera con una Ruby dormida después de una hora que di la noticia, Andrea dijo que podíamos pasar a ver a Lena y a la bebé, también nos había dicho que Ruby podría dormir más cómoda en un sillón reclinable que había en la habitación de Lena y Alex la llevó hasta allí en brazos, Rose se mantuvo sentada en el otro sillón reclinable.
— Lee, ella es hermosa— Sam miraba con un brillo especial a Lara mientras la cargaba— es igual a ti cuando eras bebé— Lena le sonrió cansada tomando mi mano.
— Ni siquiera sabes cómo me veía de bebé, Sam— rió un poco— tenías seis años cuando nací— Sam sonrió mirándola.
— ¿Crees que pude olvidar tu carita cuando naciste, Lee?— negó— tenía seis años, pero nunca me olvidaré de la primera vez que vi tu carita, eras preciosa, ahora no— todas reímos un poco.
Poco tiempo después Sam y Alex se durmieron en el sillón que estaba aquí en la habitación, Andrea había pensado en todo realmente, yo me acomodé aún lado de Lena después de que llevaron a Lara a los cuneros, obviamente la había cargado y había llorado de nuevo al sentirla en mis brazos porque era una cosita tan liviana, tan frágil pero que llenaba de amor a toda la habitación con solo las sonrisitas que daba al dormir, miré a Lena quien tenía su cabeza en mi brazo y su mano entrelazada con la mía en mi pecho.
— Te amo— susurró y sonreí.
— Yo te amo más— suspiré sonriendo— gracias por esta familia que me has dado, incluso el gracias es para Sam que le dio una familia a mi hermana— miré hacia las chicas— verlas amarse es lo mejor del mundo, incluso amarte y estar contigo es lo mejor para mi— susurré besando su frente— es perfecto para mí estar junto a ti y dándote todo de mi— besé sus labios con todo el amor que tenía en mi, incluso sabía que el beso no transmitía todo el gran amor que tenía por ella. Lena era cada latido de mi corazón.
*******
Creado: 31/08/2021
Editado: 01/02/2025
