Kara.
Sentir sus besos, sus caricias y su sonrisa contra mis labios era todo lo que necesitaba de ella, verla reír o simplemente verla era todo lo que pedía a gritos. Cada día que pasaba extrañaba mucho más a Lena quien estaba de gira, estaba en Holanda promocionando su nuevo libro de romance, una historia basada en hechos reales según me había contado, no me había dicho de que iba solo me dijo que eran hechos reales y que la leería junto a ella cuando llegara de la gira promocional, no faltaba más que una semana más sin estar con ella.
Toqué la puerta de la vivienda de mi cuñada favorita, Sam, la hermana de Lena era todo lo que estaba bien en este mundo, una abogada y artista profesional que solo prestaba sus servicios a su hermana menor cuando de asuntos legales se trataba, Sam solo ejercía casos que eran de su interés y vivía de su galería de pintura, mi hermana Alex la había conocido y habían entablado una relación pero siendo Alex la guardaespaldas de mi esposa, no estaba aquí con Sam tampoco.
— Kara, adelante— entré al departamento de Sam sonriendo y pude ver a Ruby sentada en la mesa haciendo sus deberes molesta.
— ¿Otra discusión por esa chica?— miré a Sam quien suspiró asintiendo mientras se limpiaba las manos en su pañuelo.
— Esta vez fue al límite, se fugaron de clases cuando tenían un examen que valía el 50% de la nota de toda la materia— Sam apretó su mandíbula— Rose Isley no vale la pena— Ruby alzó la mirada hacía su madre mientras apretaba el lápiz rompiéndolo en dos.
— No te atrevas a decirlo de nuevo, Rose vale todo el mundo— Sam rodó los ojos y solo sonreí de lado.
— ¿Crees qué pueda hablar con Ruby?— Sam asintió y se encaminó a su estudio de pintura, me senté aún lado de Ruby quien miraba fijamente su cuaderno.
— Hola, tía Kara— sonreí ante el parentesco que Ruby había hecho conmigo en todo los años de relación que llevaba con Lena, había conocido a Ruby cuando era una preciosa niña de seis años, nuestros lazos se hicieron más fuertes desde hace un año que Alex comenzó a salir con Sam.
— Hola, risueña— Ruby sonrió ante el apodo mientras yo pasaba mi mano por su cabello— ¿Qué me cuentas?— Ruby me miró sonrojada.
— Mucho, tía Kara— susurró— empecemos con que me gusta mucho Rose Isley— sonreí tomando su mano.
— ¿Qué tanto te gusta la hija de Pamela y Harleen?— Ruby suspiró sonriendo.
— Demasiado— sonreí antes su mirada soñadora— me hace sentir como si fuera la frescura de verano, tía, es increíble lo que me puede hacer sentir con tan solo una mirada— se sonrojó— es la que me da mucha paz, me cuida, me abraza, me calma cuando estoy apunto de entrar en mis ataque de pánico— me miró tomando fuerte mi mano— mamá no ve todo lo que Rose hace por mi, realmente no sé cómo hacer que le caiga bien— sonreí mirándola fijamente.
— A tu madre no le cae mal Rose— acaricié su mano dándole calma— lo que pasa con Sam es que teme de que ten hagan daño— Ruby me miró confundida— Rubs, en el ámbito del amor la cosa es más difícil, hay un equilibrio que debemos llevar— arreglé su cabello— tienes dieciocho años, eres una mujer y por lo que sé aún no tienes la mayor experiencia, pero se aprende— acaricié su mano de nuevo— tu madre solo le preocupa de que nadie sea merecedor de tu corazón, le preocupa que des todo de ti y no lo valoren, le preocupa que te hagan un mal juego como se lo hicieron a Lena, a ella, a mí o incluso a Alex que es la que menos ha tenido relaciones— Ruby miró sus manos— dale tiempo a Sam, poco a poco lo va a aceptar y verás que puedes mostrarle todo lo que hace Rose por ti— sonreí— aunque ella ve lo que hace por ti, estoy segura, solo está intentando digerir la situación de que su bebé es una mujer enamorada— Ruby se sonrojó.
— Hoy no nos escapamos— susurró— salimos con permiso de la directora, pero el profesor Snapper siempre que pasar por encima de Cat Grant quien no estaba para explicarle a mi madre— besé su frente.
— Tranquila, buscaremos opciones— asintió.
— ¿Tu has dado todo de ti a tía Lena?— sonreí recordando a mi esposa.
— Claro, pero es mutuo y equilibrado— le sonreí— como te dije, es un equilibrio y yo le doy todo de mi casa día, pero ella me da todo de sí misma todo los días también— suspiré— es cuestión de principios, valores, amor, compresión, fidelidad, confianza más que nada para abrirte a tu persona favorita— me sonrojé— Lena me dio confianza en ella cuando llegue a la universidad pérdida, sin rumbo por ser un recién adoptada en un nuevo país donde sus padres murieron en unas vacaciones— negué— ella estuvo para mí y me enamoré de ella prometiendo estar toda mi vida junto a ella, y aquí estoy casada con ella, sintiéndome como el primer día desde que la vi y apoyándola en cualquier situación agria que se le presente, siendo el soporte de ella cuando me necesite pero sabiendo que ella será el mío— Ruby me miraba sonriendo— ambas sabemos que seremos nuestro complemento incluso en vidas futuras— se escuchó el timbre y me levanté.
— ¡La tía Kara irá!— gritó a su madre y yo negué riendo caminando hacia la puerta, la abrí y allí estaba ella enfundada en su vestido con su abrigo largo, la cartera en su mano y la sonrisa en sus labios.
--Buenas-- sonreí lanzandome a sus brazos abrazándola fuertemente,ella rió un poco abrazándome y cerré mis ojos-- te extrañé-- susurró.
Si,podía tener dos años de casada con Lena y ocho años de ser novias pero nunca me cansaría de verla, solo con tenerla a mi lado estaba feliz.
Horas después.
Estábamos en el sofá de la sala abrazadas, una manta estaba sobre nuestras piernas y cada una tenía una copa de vino en sus manos, estaba feliz de tener a mi esposa a mi lado abrazándome mientras admirabamos la portada del libro que había sacado al público, se titulaba "Todo de mi" y era una portada de dos mujeres, estaban rozando sus labios y la iluminación era poco por lo que sus rostros nos se detallaban muy bien,solo se veía la sonrisa en sus labios y los ojos azules de una y los verdes de la otra, era increíble la portada, era fascinante mucho más si era pintada a mano por la misma Samantha Arias y su equipo de los mejores artistas.
— Es increíble— sonreí abriéndolo.
— Ya lo creo— besó mi mejilla haciéndome sonreír más.
Comencé a leer poco a poco el nombre de cada personaje, eran nombres que Lena sabía que significaban mucho en mi vida, nombre de personas que estuvieron en mi vida pasada como Kara Zor-el.
Sus labios, sus labios eran rosa pálido pero sus mejillas estaban sonrojadas, su mirada confusa y sus manos temblaban ligeramente conforme pasaban los minutos. Allí estaba ella buscando algo para aferrarse a ese nuevo cambio, algo que le diera seguridad, amor, comprensión y confianza. Entonces, allí estaba yo dispuesta a dárselo porque sabía lo que eran los cambios, estaba dispuesta a darle todo lo que estuviera a mi alcance aún si no la conocía bien, aún si no sabía su historia.
Yo estaba convencida de que ella me necesita tanto como yo la necesitaba, porque desde este momento mi corazón danzaba por ella, ese traicionero estaba loco y danzaba de manera descomunal dándome la señal que necesitaba para saber que ella no podía pasar por mi vida sin dejar huella. Yo lo sabía, ella lo sabía, nuestros destinos estaban entrelazados desde el momento uno en el que nos vimos, estaba dispuesta a darle todo de mi sin recibir nada a cambio.
Miré a Lena sonriendo con mis ojos cristalinos, sabía por donde iba está ilustración, ella había plasmado nuestra historia de amor en un libro que todo el mundo vería, una historia que transcurría años en el mundo.
— Eres increíble, Lena Luthor— acaricié su mejilla— no me importa cuánto tiempo pase, cuantos obstáculos estén en este mundo, yo solo voy a llegar a ti para crecer y vivir, dar todo de mi y hacerte feliz— dejé un beso en sus labios— porque lo mereces más que nadie, porque eres el amor de mi vida y nadie va a poder cambiarlo— ella sonrió llorando— porque eres la persona que más amo en este mundo y la que siempre voy a amar, en esta y en todas las vidas que vengan, siempre voy a darte lo mejor de mi— susurré besando sus labios.
Definitivamente lo mejor de mi y todo de mi iba para Lena Luthor, porque ella era lo que yo necesitaba en todo el universo.
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Creado: 21/08/2021
Editado: 14/01/2025
