La chica del Starbucks.

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Narrador omnisciente.

El tiempo es el dueño de nuestra vida, es el malo y es el bueno al mismo tiempo, es el que se ocupa de nuestra vida entera y el que no lo sabe apreciar es el que recibe cada golpe duro de la vida, el que lo sabe aprovechar es el que se ve recompensado de por vida con lo que más anhela el ser humano.

Lena aprovechaba cada momento de su vida y cada segundo de ella para aprender, ayudar y emplear sus ideas desde los doce años que descifró que el tiempo era la clave de todo. Ahora a sus 24 años ella aprovechaba cada segundo de la vida y la vivía al máximo haciendo lo que ella más quería, ayudando a las personas porque ella se dio cuenta de que vida solo hay una.

Lena era bondad y un sol hecho persona, ella era alegre y feliz cada minuto de su vida, su hermano Lex siempre la envidiaba porque no podía tener el mismo sentido de la vida que Lena, pero es que él siempre había sido gruñón desde que se dio cuenta de que Lena era mucho más humilde que él.

Siempre le tuvo mucha envidia a su hermana menor y siempre buscó arruinarla, pero nunca lo lograba pues con cada golpe que intentaba darle a Lena, la vida se lo devolvía quitándole lo que él más quería. Por el contrario Lena tenía todo lo que quería y anhelaba pero solo le faltaba algo para ser mucho más feliz, ella le hacía falta el amor, el amor que nunca le mostraron en la familia Luthor, pero a pesar de eso ella nunca dejó de sonreír y de ser feliz con cada acción de bondad que hacía.

Kara era todo lo contrario de Lena y era mucho menos feliz que ella, Kara no era feliz en ningún aspecto. La rubia perdió a sus padres biológicos a los 15 años de edad en un accidente y después de ello fue mandada a un orfanato por parte del Estado, un año después fue adoptada por los Danvers pero al año siguiente fueron asesinados por unos ladrones que se habían metido en la casa, eso había hecho que Kara quedara aún más traumatizada.

Alex y ella desde su edad joven tuvieron que comenzar a trabajar en lo que fuera que encontraran para comer, vivían con lo que conseguían al día y habían dejado de estudiar por lo que a sus 25 años ambas trabajaban en trabajos de medio tiempo, se rompían la espalda para tener algo de vestir y comer, sobrevivir era un reto para ambas pero nunca se rendían.

Kara maduró mucho más rápido que cualquier niña de su edad y su felicidad fue puesta en juego después de todos los hechos ocurridos, Alex no vio más la sonrisa en los labios de Kara desde que todo ocurrió y eso le dolía porque la rubia con solo sonreír iluminaba un día, Kara no era feliz en ningún momento.

La rubia estaba como otro día normal detrás del mostrador de Starbucks atendiendo a las personas con toda la educación que tenía, comenzó a pasar los pedidos de cada uno y su hermana los preparaba con facilidad, Lena estaba formada con Andrea a su lado hablando de las próximas obras de caridad que harían en nombre de los niños con cáncer del hospital de Nacional City.

— Siguiente— la voz ronca de Kara las hizo salir de la conversación y Lena con una sonrisa miró el menú.

— Quiero un frappuccino ultra caramelo— Lena le sonrió a la rubia y rápidamente Kara lo anotó.

— Yo igual— la rubia asintió y miró a las chicas.

—Su nombres, por favor— Andrea le sonrió.

— Andrea Rojas— Kara escribió el nombre de la castaña en un vaso dibujando aún lado una flor, siempre lo hacía.

— Lena Luthor— Kara la miró y le sonrió un poco, escribió el nombre de Lena en otro vaso junto con un corazón.

— Pasen al otro lado, por favor— les sonrió— espero disfruten de sus bebidas— miró a la fila— siguiente— ambas chicas pasaron al otro lado en espera de sus pedidos mientras hablaban.

One Shots (Supercorp).Donde viven las historias. Descúbrelo ahora