°•Julie•°

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No fue fácil para mis tíos dejar a Andrey en ese lugar, no pudieron estar todos por seguridad, André y yo rogamos para que nos dejaran ir, de no haber sido por mi madre no hubiera podido despedir a mi primo, aunque lo veremos muy seguido eso no cambia el hecho de que no lo tendremos en el instituto, en casa por las noches o en los eventos.

- ¿Todo está bien?- la voz de Álvaro me hizo reaccionar, estamos sentados en el muelle del lago, se volvió costumbre entre nosotros.

- Si, lo siento, pensaba en Andrey- lo miré y él sonrió.

- El tiempo pasa muy rápido, ya verás que estará en casa pronto- yo estaba de espaldas a su pecho y sus brazos me rodeaban.

- Eso dicen todos, tal vez para nosotros si pase rápido pero para él no lo creo.

- No estará solo, conocerá más personas en su misma situación, no será tan incómodo... Cambiando de tema, ¿Ashley aún no sabe nada de su padre?

- No, dice que ni una llamada de parte suya, André quiere ayudarla pero mi tío Aryan no quiere saber del tema- lo miré de nuevo- ¿tú sabes algo?- él entrelazó nuestras manos.

- No, por primera vez no se nada, si tu familia tuviera algo que ver, supongo que me lo dirían, ¿no crees?

- Tal vez, pero ¿Por qué siempre sabes los movimientos de mi familia?

- Julie, nuestras familias son casi iguales lo único que cambia son las nacionalidades, son los mismos negocios, las mismas rutas, mismos enemigos...- lo interrumpí.

- Vale, pero tú eres muy joven para saber de eso- me incorporé y lo miré de frente- y más aún para estar armado- me miró sorprendido.

- ¿Como sabes que estoy armado?

- El día que me sacaste del baño en el instituto, mi padre de todas maneras me hizo ver los videos de seguridad, tú le disparaste a la puerta- él suspiró.

- Ten por seguro que cuando André y Andrey cumplan los dieciocho años, por lo menos, también empezarán a ir armados, no somos como cualquier persona, nuestras familias están llenas de riesgos, salir sin escoltas o sin armas puede ser riesgoso, así es el mundo de la mafia.

- ¿Quien te enseñó a disparar?

- Mi padre y tu abuelo.

- Vaya, tienes más relación con mi familia de lo que esperaba- él sonrió.

- Julie- nos giramos, David- ¿podemos hablar?- nos pusimos de pie y yo miré a mi alrededor.

- ¡¿Como entraste?!- le dije.

- Algunos de tus escoltas aún creen que estamos juntos- sonrió y miró a Álvaro- tú no esperaste nisiquera un mes para meterte con lo mío, ¿no?

- Yo no soy tuya, no digas estupideces, no tengo nada que hablar contigo, lárgate si no quieres que llame a los escoltas.

- Eso fue un mal entendido, lo que sucedió en las escaleras...

- ¿Mal entendido? Lo escuché todo, por cierto, por tu culpa y la de Kayla, Andrey esta en rehabilitación, ya aléjate de mi familia.

- Claro, Emilio el chismoso, de eso ya nos encargaremos nosotros.

- Ni se te ocurra acercarte a él, si le sucede algo juro que te vas arrepentir- le dije muy segura.

- Emilio estará a salvo, con una condición- se acercó a mi- que regreses conmigo- yo sonreí sarcásticamente.

- Emilio estará a salvo aún si regreso o no contigo porque así lo digo yo, ahora vete- me empujó y Álvaro lo apunto con el arma.

- Ponle una mano encima de nuevo y te juro que te mato, lárgate- David no se movió, Álvaro disparó al aire y yo cerré los ojos.

- Vale ya, esta bien me iré- dijo David y yo lo miré de nuevo- te vas arrepentir- me dijo y se fue.

- ¿Estas bien?- yo asentí- ¿Ves como sirve estar armado?- sonreí, antes de que él me pudiera besar, llegó papá con los demás escoltas y con mamá.

- ¡¿Puedo saber que sucedió?!- preguntó mi padre alterado con el arma en sus manos- Estoy seguro de haber escuchado un disparo.

- Papá, relájate, no fue nada- le dije.

- Yo también lo escuché- dijo mamá mirando hacía todos lados- ¿Seguro que estáis bien?

- Álvaro, ¿por qué traes el arma afuera?- preguntó mi padre.

- Esque... David... Pues- dijo Álvaro nervioso.

- ¿David? ¿Acaso estás diciendo que estuvo aquí?- preguntó mamá.

- Si- dije.

- ¿Por qué lo habéis dejado entrar?- preguntó mi padre totalmente serio a uno de los escoltas.

- Dijo que era el novio de su hija, Jefe.

- Tú lo has dicho, era, pasado, la entrada de ese chico está prohibida, ¡no quiero que se le acerque nisiquiera a la puerta de esta casa ni de ninguna otra! Para la próxima te va mal a ti eh- le dijo al escolta y luego me miró- cualquier cosa estamos en el salón, Álvaro, cuida de ella, que eso te sale muy bien- todos se fueron.

- ¿De verdad me sale bien?- dijo Álvaro y yo reí.

- Si papá lo dice es por algo, ¿no?, bueno ¿dónde habíamos quedado?- él sonrió y me besó.

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