Lautaro llegaba con mucha ansiedad en su cuerpo a casa, se lanzó velozmente sobre la cama y tomó su móvil del bolsillo mientras le marcaba al pelinegro, mordía su labio inferior y movía sus pies en lo que la llamada era respondida.
—Hola, es Eduardo... en este momento no puedo contestar, si eres Lautaro por favor perdóname —Lau volvió a llamar, pero el chico no respondió. El rubio se puso de pie con menos energía que antes y se acercó a la cocina, se preparó un emparedado y lo masticó de mala gana en lo que se sentaba con su Madre a ver televisión.
—¿Qué estás viendo? —preguntó sin interés.
—El programa donde renuevan las casas y deciden si las venden o se quedan.
—Ah... —Lau apoyó la cabeza en el hombro de su Mamá, revisando cada cierto tiempo el teléfono, esperando que Edu le regresara la llamada.
Cerca de las nueve de la noche, el pelinegro llegó a su casa, cenó con sus Padres y luego caminó por su cuarto, mirando las paredes y tratando de que una solución llegara a su mente, al no encontrar el camino que debía seguir, salió de la habitación y subió las escaleras para ir donde Tadeo, su hermano estaba en la computadora algo estresado con una planilla de cálculos, Edu le miró extraño en lo que se sentaba sobre la cama.
—¿Qué estás haciendo?
—Nada.
—¿Cómo nada? Vi que estabas...
—¿Qué sucede?
—¿Por qué crees que sucede algo?
—Siempre vienes a mi cuarto cuando tienes un problema, a ver anda... dime —Tadeo cerró la computadora, Eduardo se lanzó de espaldas en la cama y miró el techo, lanzando una exhalación de agotamiento.
—Me han ofrecido trabajo —dijo.
—¿Y ese es tu problema?
—No es acá —susurró —Es en Los Ángeles, y si acepto tendría que irme al otro día.
—¡¡¿Qué?!! Pero... ¿Y la Universidad? ¿Mamá y Papá? ¿Lautaro?
—No sé qué hacer con la Universidad, no tengo idea que opinarán mis Padres y con Lautaro... —Edu se puso de pie y deseó tener un inhalador cerca, su respiración estaba lenta y pesada —¿Qué pasa con Lautaro y yo? O sea... son kilómetros de distancia.
—¿No lo has hablado con él aún? ¿Y de qué es el trabajo precisamente? —Eduardo le explicó a su hermano todos los pocos detalles que Charlie le había entregado, Tadeo se puso de pie para acercarse a su hermano, pensó lo que tenía que decir con mucho cuidado, Eduardo estaba muy preocupado —Escucha... lo mejor que puedes hacer es al menos esta noche, olvidarte de todo, el tema es muy reciente y... no lograras nada más que romperte la cabeza, mañana temprano podemos pensar algo y... no sé, encontraremos la forma de hablar con nuestros Padres.
—¿Tú qué crees que deba hacer?
—No, yo no te tengo que decirte que hacer, ese eres tú —Tadeo le señaló con su dedo —Puedo darte consejos en tus decisiones, pero no te guíes por lo que los demás creen que es lo mejor para ti, decide tú.
—¿Y si no sé decidir?
—Estoy seguro que si sabes —Tadeo le guiñó la mirada.
*
Eduardo salía de su última clase en la Universidad, se acercaba al casillero para dejar unos libros y lograr que su bolso estuviera menos pesado, inhaló con fuerza pero se apresuró en terminar ya que desde que había hablado con Charlie no se sentía muy bien, debía usar el inhalador más de lo seguido.
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Solo Tú
Teen FictionEduardo es un chico que puede sonreír o asentir durante todo el tiempo sin problema, pero cuando la puerta de su habitación se cierra, una oscuridad pinta las paredes de su cuarto, Edu vive soportando un secreto que lo destruye y lo aleja de la feli...
