Capítulo 54 - Decisiones

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Eduardo frotaba sus ojos y soltaba un gigantesco bostezo, el chico sintió un muy ligero mal sabor de boca, por lo que tomó su botella de agua y bebió dos sorbos luego de pestañear para limpiar su mirada.

El pelinegro miró por la ventana y vio que ya el avión estaba a cinco minutos de aterrizar, el chico sacó su teléfono del bolsillo y respondió algunos mensajes hasta que la tripulación les pidió recordar lo métodos de seguridad para el aterrizaje.

Una vez que el avión toco el suelo, tardaron cerca de quince minutos en bajar a los pasajeros, Edu algo agotado por el retraso tomó su botella y la lanzó a la basura al ya estar vacía, algo perdido y sin saber donde estaba le marcó a su hermano, Edu esperó que le atendieran el teléfono mientras su maleta aparecía.

—Estoy cerca de ti, probablemente —dijo Tadeo —He visto que tu avión ya aterrizó, ¿Dónde estás?

—Donde entregan el equipaje.

—Voy para allá —Edu vio aparecer sus cosas, sonrió un poco menos agotado y luego tomó asiento cerca para esperar a que su hermano llegara, Tadeo asomó a su lado y Edu se puso de pie, ansioso por llegar a su casa a dormir —Lo siento, me pierdo en los aeropuertos todo el tiempo.

—No tenías que venir por mí —rió —Pude tomar un taxi.

—¿Un taxi? Claro que no, mientras yo viva te cuido ¿Recuerdas? —Eduardo rodeó la mirada, caminó junto al mayor y se subió al vehículo una vez fuera, Eduardo jugaba con la radio mientras Tadeo trataba de no saltarse ningún semáforo.

—¿Has visto a Lautaro? ¿Cómo sigue? —preguntó —Le llamé al subirme al avión pero no respondió, seguramente estaba durmiendo ya que era muy tarde.

—Está bien —sonrió —Lo vi antes de ayer que Mamá lo invitó a casa.

—Me hubiera gustado viajar con él —dijo Edu algo triste. La explosión de su casa había sido hace ya dos semanas, la operación de Eduardo tuvo mejores resultados de lo esperado, el chico se recuperó con mayor velocidad en comparación al rubio, quién debido a las complicaciones de su corazón quedó un poco más débil y tuvo que hacer reposo.

Eduardo viajó a Los Ángeles, Charlie movió sus contactos para atrasar el proyecto fotográfico todo lo posible para que esperaran por el pelinegro.

—Háblame del viaje ¿Qué tal todo?

—Divertido y muy enriquecedor —sonrió avergonzado —Eran tres chicos a quién tenía que tomarle fotos, era para un perfume, demasiado ambles ya que entendieron que era mi primer trabajo y me ayudaron mucho, me siguen en Instagram por si quieres conocerlos.

—Claro.
—¿Y la casa que tal?

—Tu cuarto nuevo es más grande que el mío —rodeó la mirada —Como siempre mis Padres consintiendo al adoptado.

—¡Hey!

—Es broma, es broma —rió, Eduardo de todos modos le golpeó fuerte en el hombro y Tadeo entendió que había sido un mal chiste, detuvo el jeep frente a la casa, Edu notó como era un condominio cerrado donde debían pedir autorización para entrar, solo los vehículos previamente registrados entraban.

La casa era un poco más grande que la anterior, le sobraban dos cuartos y los baños se habían multiplicado por cinco, Edu tomó su maleta y caminó hasta la entrada, recordó que no tenía llave y esperó a que Tadeo se acercara para poder entrar, rodeó el lugar con la mirada mientras giraba en el comedor, la cocina de concepto abierto le reveló de inmediato que sus Padres estaban allí.

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