Capítulo 48 - Helado con chispas

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3 semanas después

Los Padres de Eduardo recorrían el salón de la universidad, miraban las fotografías en la pared y Jonathan sonrió de orgullo cuando encontró la sección de Eduardo.

—Es acá —mencionó, su esposa y Tadeo vieron la explosión de colores, Edu había jugado con los fotomontajes, agregándole a las chicas algo de pintura en el cuerpo, detrás de ellas, en el aire, alrededor de la naturaleza, logrando dejar a un lado su obsesión por el blanco y negro gracias a Charlie.

Fuera de la Universidad, Lautaro salía de la exposición nocturna para responder el llamado telefónico de Galia, el ahora nuevamente rubio tomó asiento en una banca para desearle buenas noches a su pequeño, soltó una carcajada cuando Collin le exigió que debía llevarle el fin de semana a comer hamburguesas, Lau aceptó de inmediato.

—Descansa ¿Si? Y cuídate mucho, así vamos a comer juntos luego.

—¿Podemos ir con Eduardo?

—Claro.

—Asombroso —Collin le regresó el teléfono a su Madre, la pelirroja se despidió de Lau y el chico guardó su teléfono en el bolsillo de la chaqueta, exhaló con una sensación de felicidad en su cuerpo, estaba por ponerse de pie hasta que un chico que no conocía se sentó a su lado.

—Déjame adivinar, rubio, alto y la buena postura me dice que eres policía, ¿Novio de Eduardo?

—Si —confesó.

—Charlie, soy su profesor de fotografía.

—¡Oh! Es un gusto —ellos estrecharon sus manos de manera amistosa—Muchísimas gracias por lo que haces por Edu, le gustan mucho tus clases, pero no le digas que te dije, se muere de la vergüenza.

—Ya, lo sé —dijo mientras bajaba la mirada —Es una lástima que Eduardo quiera ser doctor, tiene potencial para trabajar en un estudio de fotografía —Lautaro guardó silencio, su mente chocaba de un lado a otro con lo que el chico le dijo —Es solo una opinión, no te asustes —rió.

—No, no, tranquilo —se sonrojó —lo sé, es que... siempre lo imaginé de Doctor desde el momento que lo conocí, y pues... nunca logré pensar hasta ahora que quizás la fotografía le interesa mucho más —Charlie presionó sus labios mientras asentía, estando completamente de acuerdo ante cada palabra —Bueno, debo regresar a la exposición, ¿Tú no?

—De hecho salí para llamar a Alexandre, mi novio, es tarde y no le he dicho buenas noches, luego de eso regreso.

—Ah, suerte con eso —Lautaro se despidió estrechando otra vez las manos, Charlie se quedó a solas, respiró aire fresco y tomó su móvil.

Eduardo recorría el salón mirando todas las otras fotos de sus compañeros, tenían mucho talento, mientras que él no dejaba de encontrar errores en las suyas.

—Hola —Lautaro le abrazó por atrás y le besó la mejilla —¿Qué haces? Tus Padres están por el otro lado del salón.

—¿Crees que le gustaron mis fotos? Estuve hasta muy tarde terminando y sigo sintiendo que los colores no combinan, tal vez si al menos...

—Tranquilo Eduardo, están hermosas, como tú —Edu le sonrió, entrelazaron sus manos y caminaron hasta su lugar, Tadeo le felicitó por el trabajo y preguntó si podía llevarse una de las fotos para ponerla en el comedor de la casa, Edu informó que se las regresarían una vez terminada la exposición, la que duraba cerca de dos semanas.

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