Música lenta, brisa de invierno y un par de auriculares eran el paraíso de Omar, mientras el chico caminaba hacia la entrada de la Universidad, sacó su móvil y empezó a buscar una nueva canción, aún cuando su clase estaba a cinco minutos de empezar, mientras pasaba por el pasillo vio a un Augusto algo perdido, caminando en silencio por el pasillo mientras buscaba el salón que le tocaba la clase. Omar se acercó.
—Hola —saludó con un susurro, Augusto sonrió pero no se acercó a besarle, aún no sabía si Omar estaba listo para los besos frente a todo el mundo —¿Estás perdido?
—Me han cambiado el salón de una clase y no logro encontrarlo —Omar vio el número del aula y le dijo a donde tenía que ir, antes de separarse, Augus humedeció sus labios y deseó besarle —Oye, ¿Te gustaría pasar... conmigo la tarde? No en la Uni, fuera.
—Claro —sonrió nervioso Omar mientras se sonrojaba —¿En tu casa? —Augus presionó sus labios.
—Es que... Papá es de esos que se la pasan burlándose de mí, comenzará con sus: Augus tiene novio y todo eso, hasta podría ponerse a cantar —rió —Y tú y yo aún... bueno...
—Ya, entiendo —aún no eran novios de forma oficial, solo llevaban un par de besos conectados —¿Te parece en mi casa? Creo que hoy es cuando mi Papá llega tarde y... y todo eso.
—Vale, ¿A qué hora sales de tu última clase?
—A las 3.
—Joder, salgo a las 5...
—Tranquilo, te espero —le interrumpió le chico —Me llamas.
—Claro —los chicos se sonrieron hasta que se dieron cuenta que estaban muy atrasados para la clase, y aún Augusto no buscaba el salón nuevo.
Ambos se separaron, Omar llegó hasta su clase y tomó asiento con Josefina, Eduardo no llegaría ya que tenía una hora reservada con Rodolfo, así que estaría en la Uni para la segunda clase.
Después de una larga charla, donde Eduardo se sinceró y reveló todo lo que había pasado hace seis años, Rodolfo le aconsejó y prometió que le ayudaría a superar aquel trauma, así que Edu se levantó de buen humor una vez terminado todo.
—Eduardo —le señaló Rodolfo al ponerse de pie —Antes de que te vayas, ¿Puedo hacerte una pregunta? Del ámbito personal.
—Depende —rió —Diga.
—¿Conoces al novio de Augusto?
—¿Novio? —preguntó sorprendido con una risita —Creo que se refiere a Omar, pero ¿Novios? Tengo entendido que resolvieron sus cosas hace un par de días atrás.
—Ya, lo sé —dijo con una carcajada —¿Entonces lo conoces? ¿Omar? —el psicólogo se preguntaba donde había escuchado ese nombre antes, le sonaba en la cabeza pero no lograba descubrir de donde —¿Es buen chico?
—Si —dijo Edu —O sea, lo conozco de pequeño, sé que es un poco difícil ya que vive con mucho estrés, su Madre lo abandonó hace unos años y eso le hizo vivir enfadado mucho tiempo, pero ahora es sincero con sus sentimientos y trata de ser un buen chico.
—Espero conocerlo pronto.
—Seguro que sí —dijo Edu tomando su bolso y abriendo la puerta para irse —Hacen bonita pareja, pero no tanto como yo con Lautaro, porque ¿Usted nos ha visto? Somos lo mejor de la ciudad.
—Ya vete a clases.
—Okay —rió, despidiéndose y saliendo de la consulta.
Mientras tanto, Lautaro llegaba a casa temprano después de haber estado toda la mañana con dolor de cabeza, provocando que lo enviaran a su hogar a descansar, pero el lugar estaba lejos de ser un ambiente tranquilo y sereno.
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Solo Tú
Teen FictionEduardo es un chico que puede sonreír o asentir durante todo el tiempo sin problema, pero cuando la puerta de su habitación se cierra, una oscuridad pinta las paredes de su cuarto, Edu vive soportando un secreto que lo destruye y lo aleja de la feli...
