Capítulo 45 - Pudiste Advertirme

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Lautaro despertaba cuando una luz comenzaba a molestarle en los ojos, frotándose la mirada vio que su Padre le abrió las persianas de la ventana, se levantó poco a poco, su teléfono le informó que eran las 11 de la mañana

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Lautaro despertaba cuando una luz comenzaba a molestarle en los ojos, frotándose la mirada vio que su Padre le abrió las persianas de la ventana, se levantó poco a poco, su teléfono le informó que eran las 11 de la mañana.

—Buenos días, aún —bromeó su Padre —¿Quieres tomar desayuno?

—Es algo tarde —dijo Lau sacudiéndose su cabello —¿Por qué no me despertaron más temprano? Creí que había puesto mi alarma.

—De hecho sonó bastante pero no la escuchaste, vine a apagarla y te dejé durmiendo.

—Papá —susurró Lau —Si sigo durmiendo así se me va a desordenar mi horario.

—Tranquilo —El mayor tomó asiento su lado y le quitó un mechón de cabello que tenía frente a su ojo izquierdo —Todo volverá a la normalidad en una semana, aprovecha de descansar.

—¿Descansar de qué? Si no hago nada.

—¿Eduardo no viene hoy? —Víctor se puso de pie y tomó algunas prendas de ropa que estaban en el suelo, levantó unas calcetas y luego juntó todo para dejarlo con el resto de la ropa sucia.

—En la tarde, dijo que tenía que ir al doctor, ya sabes... Edu tiene que controlar bien su asma y todo eso.

—Y lo de su corazón también —asintió de acuerdo, pero Lautaro no entendía mucho de qué hablaba.

—¿A qué te refieres?

—Pues... ¿Cómo es que lo llamó Eduardo? —el mayor lo pensó un par de segundos, trató de repetir el momento en su mente y allí fue cuando las palabras que buscaban aparecieron —Hipertrofia en el ventrículo izquierdo, sí, eso.

—¿De qué hablas? ¿Quién te dijo eso?

—Eduardo, cuando estábamos en el hospital esperando que despertaras —el teléfono de Víctor sonó en la mesa del comedor, le sonrió a Lautaro al salir del cuarto para ir a tomar la llamada.

Lau sintió una presión en su pecho, no entendía nada pero sabía que su Padre decía la verdad, confundido se puso de pie y tomó ropa limpia de su armario. Caminó hasta el baño para darse una ducha, mientras el agua caía por su cuerpo pensaba las razones por las que Eduardo no le dijo nada de aquella nueva enfermedad. Estaba muy confundido. A esta altura ya eran casi dos semanas de haber salido de la clínica, tiempo suficiente habían tenido para charlar.

Ocupado en distraerse, Lautaro ordenó su cuarto, sacó desde el cajón de su escritorio algunas fotos con Edu que había imprimido antes de que todo sucediera, quería ponerlas en algún lugar sin que su Padre las viera, pero como ya no era un secreto, tomó cinta adhesiva y las puso a un costado de la ventana, lugar donde podía ver las fotos antes de dormirse.

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