Abigail
Al día siguiente
Me mantengo quieta, de pie sobre un banquillo de cristal y extendiendo mis brazos hacía los lados dejando que Irina, un ángel de bajo rango, tome medidas de mi cuerpo para la confección de mi nueva armadura.
No me incomoda, he pasado por lo mismo miles de veces antes cuando debía ir a modistas para que me hicieran mis trajes de gimnasia, pero es bastante inconveniente justo ahora dado a los seis guardianes que se encuentran frente a mí, y que me dan cuentas acerca de lo que sucedió ayer cuando los envié dónde los Jueces.
Lilith también está aquí, me sorprende que haya podido poner un pie en el Cielo sin vomitar apenas entró, pero como al final su líder si le permitió ir como le había pedido, es ella la que me está relatando la situación.
—Se enteraron de que estaba muerta cuando les enseñamos la cabeza, no llevaba mucho tiempo desaparecida. — explica, refiriéndose a la anciana y reparando notoriamente a Irina que no deja de dar vueltas a mi alrededor mientras habla. — Casi les da un maldito ataque, ahora están igual que ustedes buscando un nuevo líder como locos.
—No creo que usen las mismas formas, de seguro lo votarán por democracia. — respondo, ligeramente frustrada con aún no tener nada que nos sirva. Esperaba tener algo de avance con la información que los Jueces pudieran darnos.
—Por cierto, lo creas o no, me mandaron sus felicitaciones por tu victoria.
Ruedo los ojos, a lo que ella se ríe con saña. La chica frente a mí justo termina su trabajo, y me dice que ya puedo bajar del banquillo.
—Todo listo, Abigail, tu armadura estará terminada para cuándo vuelvas.— me dice guardando su material, a lo que solo asiento.
—Es la comandante. — Lilith le recuerda, pero sé que solo está jugando. — Deberías tratarla con respeto.
Contengo la risa cuando Irina pone una expresión alarmada y se voltea hacía mí con ojitos de cachorro arrepentido. Me causa gracia el cambio que los querubines presentan conmigo, principalmente porque son los únicos que no refutan que yo esté en el puesto.
—Lo- si-siento mucho, comandante. No quería insultarla. — me hace una especie de reverencia a modo de disculpas.
—Está bien, puedes retirarte, Irina. — me coloco una camisa de botones abierta por los hombros, a lo que me hace caso rápidamente, me dirijo a los ángeles tras Lilith— ¿Qué hicieron con la cabeza?
El cabecilla de los guardias me informa, aprovecho su presencia y no me olvido de contarle un par de cosas, ordenándole otras que él asiente sin dudar diciéndome que todo estará listo para cuando lo necesite.
—Perfecto, entonces. Les haré saber cuándo sea el momento.
—De acuerdo, comandante, les diré a mis soldados que esperen su orden.
Dejo que se vayan y cierro la puerta de mi habitación tras mi espalda, para cuándo me giro, veo a Lilith recostada en mi cama mirándome con una ceja levantada arrogantemente.
—Pero sólo mírate.— me molesta.— Un día en el puesto y ya te tratan como si fueras de la realeza.
—Ojalá fuera así.— contesto, tomándola de los brazos para que se levante.— Saril ya me dijo que la Legión convocó una reunión con los arcángeles y Madre, no están contentos con que haya ganado.
—Pues que mal por ellos, ¿no?— se encoge de hombros.— Supongo que los mandaron a la mierda.
—Eso creo, la verdad no lo sé, no he tenido el tiempo de que me importe.
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PERDICIÓN (#2)
FantasySECUELA DE ''DESTRUCCIÓN'' ''El dorado de su iris luce despiadado, la sangre que salpica en su rostro y alas la hacen ver más siniestra, más aguerrida, más letal... En medio de la brisa, y de toda la tempestad, nuestros ojos se encuentran, y el vací...
