Capítulo 21

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Abigail

—Hijo de puta... —mascullo con irritación justo antes de salir corriendo tras Semyazza.

Atravieso la puerta trasera con rapidez y la brisa helada flagea contra mi piel cuando salgo al exterior, un estacionamiento viejo y vacío se abre paso fuera del sanatorio, y en seguida localizo a los ángeles caídos que se intentan escapar.

Busco a quién más importa con la mirada, cuento mentalmente los que corren hacía el bosque y no son más que veinte, pero no logro distinguir a Semyazza entre ellos. Comienzo a frustrarme, ¿cómo es que se esfumó tan rápido?

Corro sin detenerme, maldiciendo para mí misma. Saco otro cuchillo de la cinturilla en mi muslo y lo lanzo usando la misma maniobra que utilicé recién en un intento vano de detener a los más que pueda.

Logra impactar en el cráneo de alguien, pero no me sirve de nada porque más bastardos logran salir del sanatorio. Un gruñido de rabia sale desde mi garganta, sintiéndome impotente, incapaz

Me impulso con mis alas metros hacía el aire, no puedo dejar que escapen.

Giro hacía el edificio, veo a Lilith junto a varios más peleando en la azotea intentando detener a los que tratan de huir. Pienso con frialdad, y la llamo en un grito tan alto y voraz que no suena a mí.

—¡¡LILITH!! — afortunadamente, ella logra escucharme, se para de golpe con la respiración agitada y pasea sus ojos en mí y hacía el bosque, le toma menos de un segundo darse cuenta de que estoy sola intentando contener a los que ya salieron. — ¡Sal de ahí e incendia el maldito edificio!

Ella frunce el ceño como si estuviera loca.

—¡Que no salga nadie más!— vuelvo a gritar. —¡Trae los refuerzos aquí y encierra a los hijos de puta para que se quemen vivos!

Lilith lo piensa y no me cuestiona, es más, pone un gesto de acuerdo.

—¡Estoy en ello!— grita en respuesta, justo antes de salir volando fuera de la azotea arrastrando a un caído consigo. Los de su tropa la siguen haciendo lo mismo, y yo me vuelvo a lo que hacía antes.

Vuelo hacía el lugar de dónde los demás están saliendo. Si no puedo ir tras los que ya se fueron, contendré a los que lo intentan.

Veo un enrejado que da la salida a un subterráneo unos metros más adelante y me detengo frente a él cuando me doy cuenta que por ahí escapan. Intercepto a tres caídos que están saliendo justo a tiempo y los tres se alertan al verme. Saco mi espada con rapidez y no les doy tiempo de que usen sus estúpidos truquitos en mí otra vez.

Pego un salto, dando un giro veloz en el aire, y deslizo mi arma por los torsos de los tres en el proceso, hiriéndolos, pero no de gravedad. Mis pies vuelven a tocar el piso, agarro a uno por los hombros mientras gime del dolor, coloco su cuerpo delante del mío, y ahora vuelvo a deslizar el filo de la espada a través de la piel de su cuello.

Acabo con los otros dos que quedan sin mucho esfuerzo y corro de regreso fuera del enrejado. El cielo se llena de puntos oscuros y brillantes en ese momento, y cuando miro hacía arriba, los reconozco con facilidad.

Lilith ya sacó a los refuerzos.

Me enfoco en mi misión, y bloqueo la salida fundiendo las tuercas haciendo uso de los rayos eléctricos. Me toma cinco minutos asegurarme que nadie pueda huir, pero es justo a tiempo para cuando el olor a humo comienza a desprenderse en todas las direcciones.

Cuento los segundos en mi cabeza hasta que...

Los gritos desgarradores provenientes del interior del sanatorio llenan mi audición.

PERDICIÓN (#2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora