Capítulo 17

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Abigail

Raguel aparece a mi lado y levanta mi brazo anunciando mi victoria.

Entonces, se siente como si la oscuridad en la que estaba metida me soltara de golpe, y cayera de vuelta a la realidad.

Durante un momento, me siento mareada, pero muy consciente de lo que sucede a mi alrededor, y me pierdo en no saber qué es lo que quiero hacer. No sé si quiero gritar, reír, correr y volar kilómetros y kilómetros hasta cansarme para celebrar mi triunfo, o si solo... quiero que el silencio insatisfecho que se crea entre los seres de luz no me pese como lo hace, y que no me sienta humillada de repente sin razón alguna.

Es ahí, como si fueran un rayo de luz, que mis oídos captan ruido alegre y bullicioso que llama mi atención, y mis ojos se mueven por todo el lugar; no puedo evitar sonreír al ver el sitio en dónde se encuentran los demonios, y veo que son ellos los que gritan, vociferan, aplauden y silban por mí locos de felicidad como si fuera a ser su nueva comandante.

Hago una comparación con ambos mundos, no esperaba nada distinto, pero de alguna forma, me reconforta ver a Azazel, a Lilith, incluso a Agatión allí.

''El infierno siempre será tu hogar'' Recuerdo las palabras de la demonio, quizás no hay tanta mentira en lo que dijo. 

—Felicidades, Abigail Henn. — dice el arcángel a mi lado, lo miro y me sorprende ver la sinceridad en su gesto, sin embargo, parece cuidadoso al susurrar cerca de mi oreja lo siguiente.— Espero que recuerdes que tu posición no se trata solamente de ir a la batalla a pelear y derramar sangre, porque así como eres fuerte y ágil, debes ser igual de capaz y ambiciosa.

—¿Qué significa eso? — suelto cuando deja mi brazo, veo por el rabillo de mi ojo que los demás arcángeles junto a Madre entran a la arena en dirección a nosotros.

—Que hagas sentir orgulloso a Miguel de tener una sucesora como tú. — responde, con tono levemente abatido. — Que logres hacer que su energía regrese a casa y descanse en paz como debe de ser, que nos lideres adecuadamente para ganar esta guerra.

Un nudo se forma en mi garganta con el peso de sus palabras, con todo lo que viene implícito en ellas, y tengo que disimularlo como puedo cuando Saril llega a mí y me envuelve en sus brazos con orgullo. 

—Sabía que podías lograrlo. — me dice, apretándome con fuerza. Mis ojos se encuentran con los arcángeles tras ella que parecen querer decirme algo, pero los ignoro; no voy a dejar que me abrumen aún más con sus tonterías tan pronto.

Madre también se acerca para felicitarme cortésmente, así como es ella; menciona algo acerca de mis poderes y me agobio otro poco, se siente como si un montón de cosas se aglomeraran ahora que hay alguien a quién lanzárselas para que se ocupe.

Azazel y Lilith aparecen de la nada y también me abrazan y felicitan sin parar.

—¡Es que no me canso de decirte que eres la puta ama! — me dice el rubio entusiasmado.

—Abigail, tenemos que... — Uriel intenta decirme.

—¡Acabaste con esa perra de un solo puñal, como se lo tenía merecido!

—Tienes que decir algo al público.— los arcángeles comienzan a rodearme y hablar encima del otro, sin darme derecho a abrir la boca.

—Es importante que nos coordinemos.

—Su victoria creará disputa.

—¿Por que? Si ganó justamente.— Lilith se mete al oír a Jofiel, sonando enojada.

—No lo sabemos.

—Estás pensando en problemas que aún ni ocurren.— mi amigo también se hace partícipe.

PERDICIÓN (#2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora