Capitulo 33

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Abigail

La brisa golpea mi rostro y hace volar mi cabello de una manera fresca y amena, mis pies descalzos se entierran y juegan en la arena húmeda, el sonido de las olas estrellándose contra la costa es relajante y glorioso, el sol naranja escondiéndose cada vez más dentro del mar genera un atardecer de matices azules, rosa y anaranjado completamente hermoso que, por unos minutos, me desconecta del enredo que hay en mi cabeza y el vacío que cala mi pecho.

Me encuentro en alguna bahía de las tantas que existen en Australia. No sé precisamente en cual. Lo cierto es que nunca antes había visitado este país, pero como no sabía a donde ir luego de que los arcángeles me dijeran que tratara de no ser vista en el cielo, y de mi...reveladora conversación con Mathea, solo visualicé una playa en algún lugar alejado de América, y las sombras teletransportadores hicieron el resto.

Un suspiro lucha por escaparse de mí, recojo mis piernas contra mi pecho y las abrazo, cerrando los ojos y exhalando con pesar. Sin embargo, con ese pequeño acto, fragmentos de imágenes atacan mi mente a la velocidad de la luz. Fuego, cristal roto, sangre, gritos desgarradores, Tristán...

Vuelvo a abrir los ojos y trago el nudo en mi garganta, pero no soy exitosa. Enfoco mi vista nuevamente en el mar frente a mí, y pese a que se supone que el océano genera paz y calma, siento todo lo contrario.

En mi organismo solo existe rencor, desconsuelo e ira. Mucha ira. Tanta, que la percibo voraz y caliente en mis venas, corriendo desenfrenada por todo mi cuerpo como un río de lava que está al límite de desbordarse y estallar.

Fuego. Terrible y ardiente fuego.

Pienso en el elemento y todavía no entiendo qué fue lo que me pasó, ni el como. Sé que algo se liberó en mí, sé que fue, en una parte, mi antigua habilidad como desequilibrio, mas no logro concebir como es aquello posible.

Desde que soy un angel, yo verdaderamente dejé de advertir cualquier rastro del poder que alguna vez tuve. Era como si se hubiera evaporado por completo; ya no había nada, ni un zumbido, ni una especie de sensibilidad, o algo, la mas mínima cosa, diferente a la nueva energía angelical que poseía. Era como si el poder tan potente que sentía fluir por mi cuerpo y sentidos nunca hubiese existido.

Es por esto que nunca anticipé que algo como lo que sucedió en el banco ocurriera. Es decir, yo sabía que era una bomba de tiempo, que no me encontraba bien en lo absoluto mental y emocionalmente desde hace meses y que el estrés y el dolor en mi interior en algún momento iba a pasarme la cuenta, pero jamás creí que se iba a develar de esta manera.

Ahora es cuando las palabras de Galilea sobre mi energía cobran sentido. Me hiere darme cuenta que todo el mundo notaba algo extraño e híbrido en mí, y que ella fue la única en decírmelo, fui tan tonta al pasar de sus palabras con tanta indiferencia.

Tengo tantas dudas en mi cabeza. ¿Qué soy ahora, entonces? ¿Sigo siendo un ángel? No lo sé, la verdad es que ni siquiera estoy segura si puedo o voy a poder controlar el fuego y el resto de los elementos otra vez, o simplemente fue un evento de única instancia.

Resoplo, y evoco el rostro del responsable de toda esta mierda. Mi sangre se enciende con mas fervor al hacerlo, visualizo a ese hijo de puta y lo único que puedo hacer es imaginándome arrancándole el maldito corazón.

Solamente espero que los arcángeles den una respuesta rápida a lo que les pedí, porque seguir aplazando esto solo nos empeorará las cosas. No hay tiempo y no dudo que Semyazza tenga un golpe final, de hecho, cuento con ello. Sin embargo, mirando en retrospectiva y siendo objetivos, estoy segura que ya no será tan fuerte y tan violento como nuestros 2 últimos enfrentamientos. Es algo obvio porque ya no tiene a su ejército que lo respaldaba, y que era el que nos impedía llegar a él directamente, ya que siempre se refugió tras sus soldados.

PERDICIÓN (#2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora