Mathea
—Esas no fueron nuestras condiciones.— dice Rafael, notoriamente enfadado con todo lo que les acabo de relatar.— Tenían que traerlo aquí.
—¿Y qué lincharan a Abigail en la entrada?—bufo, sin prestarle atención a su enojo.— ¿Y qué entorpecieran toda la misión? Ni en sueños.
—Eso no lo decidían ustedes.
Me fastidio rápido.
—De todos modos ya lo hicimos.— me pongo de pie para largarme, de por sí no tengo paciencia para que estos crean que la voy a desperdiciar discutiendo con ellos.— Así que no voy a rogarles. Tengo a Semyazza, listo para morir y lejos de la tierra como lo solicitaron, allá ustedes si quieren ir a ver como lo mato o no.
—Mathea...— vuelve a insistir uno de los arcángeles.
—No quiero seguir perdiendo el tiempo.— lo corto.— Ya cumplí con avisarles, la decisión es de ustedes. Yo ahora me voy a terminar con esto de una vez por todas.
Me doy la media vuelta emprendiendo camino fuera de la oficina para regresar al Infierno, pero solo doy un par de pasos cuando la voz de Saril me detiene.
—Espera.— los miro por encima de mi hombro, ellos se miran entre sí, sin alternativa.— Vamos contigo.
No digo nada y sigo con mi andar.
Una vez todos nos trasladamos al inframundo, mando a llamar a Lilith con uno de los íncubos. No veo a Abigail cerca y tampoco soy capaz de percibir su energía, cosa que me extraña de sobremanera.
—¿Y Abigail?— pregunta Rafael
—Fue a encadenar a Semyazza al calabozo.— respondo firme, pero por dentro sintiéndome ligeramente intranquilo, y no tengo idea el por qué. Me cruzo de brazos, una sensación de inquietud me abraza el cuerpo por lo que comienzo a moverme de lado a lado mientras espero que lleguen Lilith y Abigail.
Me despedí de la ultima hace no mas de 2 horas, me cercioré de que viniera aquí a salvo. ¿Por qué estoy tan nervioso?
Los arcángeles notan mi actitud y se miran entre ellos, entre confusos y alarmados. Respiro profundo y trato de mantener una expresión estoica, no me gusta parecer fuera de control, por lo que trato de calmarme y empiezo a pensar.
Actúo con discreción, y concentro mi poder un segundo antes de expandir mis sentidos y hacer que mi energía se desprenda de mí, dejando que se extienda velozmente fuera de mi cuerpo como una ola avasalladora, hasta que recorra y abarque el ultimo rincón del infierno, en búsqueda de su energía.
De un atisbo de su presencia que logre calmarme.
Mi poder se aleja cada vez más, dilatándose sin cesar hasta lograr encontrarla, hasta sentirla...
No hay nada.
No la siento.
Mi energía se retrae de golpe y boto aire, rendido, justo al tiempo que finalmente Lilith decide aparecer. Viene acompañada, más no de quién me espero, la figura de Azazel junto a ella y no la de Abigail solo me extraña todavía más.
Lo que dice al llegar me hace caer ligeramente en la desesperación.
—¿Todo en orden?— suelta una vez se posa frente a mí, mirando a los arcángeles de soslayo.—¿Como les fue? ¿Y Semyazza?
Mi mandíbula se aprieta de golpe.
—¿Como que ''Y Semyazza'' ?— lucho por no gritar y mantener a raya mi furia.— Tu deberías saberlo. Envié a Abigail aquí con él, le dije que te buscara para que ambas fueran a encadenarlo al calabozo, ¿dónde está Abigail?
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PERDICIÓN (#2)
FantasySECUELA DE ''DESTRUCCIÓN'' ''El dorado de su iris luce despiadado, la sangre que salpica en su rostro y alas la hacen ver más siniestra, más aguerrida, más letal... En medio de la brisa, y de toda la tempestad, nuestros ojos se encuentran, y el vací...
