Corto la comunicación con Lola y guardo mi celular en el bolsillo de mi campera de cuero. Me quedo parado en la vereda como un idiota, frente al bar en donde esta Lola tomando café con ese tipo. Sonriéndole.
No entiendo porque me mintió. Creía que teníamos las confianza suficiente como para que me cuente si es que sale a tomar un café con alguien. Me siento muy enojado. De repente, se me cruzan mil cosas por la cabeza del porque me está mintiendo.
Por un momento tengo el impulso de entrar al bar, pero decido que lo mejor va a ser que me vaya y baje un cambio. No quiero decir algo que sé que después me voy a arrepentir y de lo que no voy a volver.
Así que me subo a mi moto que deje estacionada en la esquina y me voy a mi departamento. Lo que tenía que hacer por acá ya está hecho. Ya alquilé el loft para instalar la editorial.
Cuando llego a mi departamento, tiro todo sobre el sillón y me dejo caer en él. Sigo dándole vueltas a la imagen de Lola sonriéndole a ese tipo.
Me pongo de pie de un salto. Y comienzo a caminar.
—Ok Bruno, no te enrosques, que haya estado con ese tipo no quiere decir que te esté engañando con él; por más que te haya mentido... —me digo a mi mismo auto-convenciéndome que no soy un cornudo.
Eso es lo que más me jode. La mentira.
Miro la hora y ya casi me tengo que empezar a arreglar para ir al Golden. Y hoy me va a tomar un poco tiempo más, tengo que tapar los moretones en mi cara. Así que pongo música bien fuerte y me voy a bañar.
Llego al Golden temprano. Todavía no llegó ninguno de los chicos. Agradezco eso, no tengo ganas de hablar con nadie.
Aprovecho para estar un rato tranquilo y prepararme. Si mal no recuerdo hoy me toca abrir a mí la noche.
Cuando me estoy empezando a sacar la ropa, golpean a la puerta. No va a ser posible lo de esta tranquilo...
—Si. —digo a modo de dar permiso para entrar. La puerta se abre y se asoma Mauro.
—Me pareció verte llegar por las cámaras. ¿Cómo estás? —entra en mi camarín y cierra la puerta.
—Hola Mauro.
—¿Cómo tenés la cara? —me pregunta.
—Bien. Yo que sé. Me tape todos los moretones con un corrector que me dio mi hermana. —le digo mostrándole el ojo aun un poco hinchado.
—Zafa bien. Con las luces no se va a notar nada. Aparte, convengamos que lo que menos te van a mirar, va a ser el ojo hinchado.
—De eso seguro. —le contesto con un sabor agridulce. Antes me hubiese divertido. Pero la verdad que ya no.
—¿Qué pasó? No puedo creer que Paul la siga jodiendo a Barbi.
—Ese hijo de puta está obsesionado con Barbi.
—¿Pero qué es lo que le dijo?
—Qué va a ser de él por las buenas o por las malas.
Mauro se pone más serios de lo que ya estaba. Ambos sabemos de qué está hablando.
—¿Pero te dijo Barbi para que la quiere?
—Mauro no seas boludo, sabes que la quiere como puta personal hasta que se aburra y después hacerla laburar en ese local de mierda.
—Tenemos que hacer algo. —me dice nervioso.
Me lo quedo mirando.
—Sabés que Barbi me gusta desde siempre. No me puedo quedar quieto mientras que está por caer en las garras de ese enfermo.
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El blog de Lola
RomanceLola se gana la vida escribiendo posteos sumamente divertidos y muchos de ellos, atrevidos en el blog de una editorial. Su vida es tranquila, a pesar de los dos demonios que tiene por hijos. Hasta que tiene que escribir una historia un tanto particu...
