No sé en qué estaba pensando cuando le dije a Lola si quería ir a mi departamento.
En realidad si sé qué fue lo que provocó la invitación; fue la cara que puso cuando se acercó la chica para sacarse una foto y la remato la camarera, esa piba me tiene ganas desde hace meses y no le importa en insinuarse aunque este acompañado...
Igualmente no importa el motivo, tengo como norma que en mi departamento no entra nadie... Absolutamente nadie. Menos que menos una mujer.
Pero acá estoy yendo a mi departamento con una mujer que apenas conozco. Si se enteran los chicos me van a pegar un gaste bárbaro. Yo que soy el que les dijo que los ligues se llevan a un buen hotel, que nunca tienen que llevar a sus departamentos una mujer que conozcan en el Golden. Todos sabemos de lo que provocamos en algunas mujeres y más cuando a esas mujeres no les funciona bien la cabeza. Tenemos varios casos de acoso...
—¿Vivís lejos? —me pregunta trayéndome a la realidad.
—No, del otro lado del dique. —puedo sentir como me mira, soy consciente que esta es una de las zonas más caras de Buenos Aires y si bien no tengo porque darle explicaciones, siento que se las tengo que dar.
—Vivo acá por cercanía, aparte digamos que invertí bien lo que ganaba...
Llegamos a mi departamento y se le cae literalmente la mandíbula. Sé que es un Loft hermoso, por eso lo compré.
—Es precioso...— balbucea mirando la vista que tiene el departamento.
—Sí, yo me enamoré en cuantito crucé esta puerta. Pasa y recorrelo, no tengo problema. Hace de cuenta que estás en tu casa... —le digo mientras que me voy a la cocina a buscar algo para tomar.
—¿Tomás cerveza? —le pregunto
—Sí, gracias... —me contesta desde la ventana que esta junto a mi cama.
Agarro un par de botellitas de cerveza y me acerco hasta donde esta ella. Debo decir que es raro ver a una mujer acá, pero también es muy... gratificante.
Cuando estoy detrás de ella le digo:
—Hay días que amanece y yo todavía estoy mirando el paisaje. Me da paz. Yo que sé...
—Es que realmente es hermoso... —me dice sin poder sacar la mirada de la vista. Realmente es deslumbrante, ver las luces, el rio, es una sensación única.
Le doy una botellita de cerveza y me quedo junto a ella observando. Después de un momento en que ninguno de los dos dice nada, Lola mirándome de reojo me dice:
—Bruno, no quise hacerte sentir incómodo. Simplemente me sorprendí. Nunca me imaginé que podías vivir acá...
— Y ¿Por qué no? —le pregunto sin siquiera pensarlo.
—Por nada. Yo que se... Simplemente no pensé que vivías acá.
Veo su incomodidad, así que decido cambiar de tema:
—¿Cómo va la entrevista? ¿Sabés cuándo sale?
—Ya entregué un borrador, le hago los arreglos y después me dicen cuando sale. Pero más que seguro que la próxima entrega. Mi jefe está muy entusiasmado... —me contesta enfrentándome con una hermosa sonrisa. Se ve que realmente le gusta lo que hace.
—¿A si?
—Como él dice: "Sos un aire fresco en la editorial", imaginate lo que son el resto... —me dice haciéndome reír. Estoy seguro que es un huracán de aire fresco.
—¿Te querés sentar?
—Dale.
Los dos nos sentamos en el sillón, Lola se pone de lado para poder mirarme. Es realmente muy hermosa, aparte de inteligente y divertida.
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El blog de Lola
RomanceLola se gana la vida escribiendo posteos sumamente divertidos y muchos de ellos, atrevidos en el blog de una editorial. Su vida es tranquila, a pesar de los dos demonios que tiene por hijos. Hasta que tiene que escribir una historia un tanto particu...
