Es mi última noche en el Golden. A partir de esta noche, mi vida va a cambiar totalmente y eso me tiene ansioso.
Me despierto temprano, a pesar de haberme acostado muy tarde. Me baño rápido y después de desayunar algo rápido, me voy a loft a ver cómo va la obra. Según mi hermana, si todo va bien, en una semana tendría que estar todo listo para abrir y empezar a trabajar.
Cuando estoy listo me subo a mi moto y me voy.
No más bajar del ascensor y poner un pie en el pasillo, se escuchan los gritos de mi hermana dando órdenes a los obreros. Me río por lo bajo, y ellos que se estaban baboseando ese primer día cuando la vieron.
Entro y la encuentro con las manos en la cintura diciéndole al capataz:
—Ya te lo dije mil veces, no te pienses que porque soy mujer me vas a pasar por encima. No lo quiero así.
—Pero Bárbara...
—Bárbara, nada.
—Mujer soltá a ese hombre... —le digo entrando y acercándome a ellos—. Buen día, si es que se puede decir...
—Buen día Bruno. —me dice el pobre hombre aprovechando para liberarse de las garras de mi dulce hermana.
—Buen día hermanito. ¿Qué raro vos por acá tan temprano?
—Sí, casi no dormí. Estoy ansioso por la despedida de esta noche.
—Y si, va a hacer todo un cambio —me dice abrazándome por la cintura—. Tengo café en el termo. ¿Querés?
—Dale, ya tome pero no me va a venir mal otro —los dos nos vamos al entrepiso que ya está funcionando como oficina—. Está quedando bárbaro todo.
—Sí, y si estos no me la complicarían tanto estaría mejor.
Me sonrió, es brava cuando no hacen lo que ella quiere.
—¿Qué es lo que pasa?
—Les pedí que terminen con la pintura, porque en tres o cuatros días nos traen las máquinas y ellos no, primero lo eléctrico. Ahora, yo pregunto ¿se van a poner a pintar sobre las impresoras?
Tiene razón.
—Paciencia... —le contesto, si le doy la razón es capaz de sacar el látigo y salir a castigarlos...
—No tengo. Cuando los viejos me hicieron, no había en stock. En lugar de eso me dieron mal genio.
—Cuanta verdad...
Barbi nos sirve café en unos vasos de tergopol y nos sentamos junto al escritorio.
—¿Así que estás nervioso por la despedida? ¿No te estarás arrepintiendo?
—Para nada. No sé, me tiene ansioso, más que nervioso.
—Va a ir Lola esta noche ¿no?
—Sí, va con Carmen, la amiga.
—¡Qué bueno! Quiero conocer a esa mujer.
—No sé si el mundo está preparado para que ustedes dos se junten.
—Tampoco es para tanto...
—Esta noche te digo —me tomo un sorbo de café y cambio de tema— ¿Qué más falta comprar? ¿O Hacer?
—Acordate que tenés que terminar los tramites en el AFIP.
—Sí, a partir de mañana, me pongo al día con todo eso. Tenemos que buscar algún contador que nos lleve todo.
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El blog de Lola
Storie d'AmoreLola se gana la vida escribiendo posteos sumamente divertidos y muchos de ellos, atrevidos en el blog de una editorial. Su vida es tranquila, a pesar de los dos demonios que tiene por hijos. Hasta que tiene que escribir una historia un tanto particu...
