Me tengo que matar... ¿Una moto tiene que tener? ¿No podía tener un autito, no sé un Fiat 128? Mirá que poco pido... No, obviamente no. Tiene una moto y no un ciclomotor, es una maldita moto enorme, parece una de esas de carreras... Eso es el castigo de "Miguelito" por haber dicho que si a la invitación de Bruno. Si seguro...
Para colmo de males ahí lo tengo a él, vestido totalmente de cuero. ¿Ustedes se dan una idea de lo bueno que esta este hombre? Y encima va y se viste de cuero... Por todos los santos...
—Lola, ¿estás bien? —me pregunta cuando para en el semáforo de la esquina.
—Aja... —le digo apretándome contra su espalda.
¿Les dije que tiene un perfume realmente sexy? Si no me muero por la moto, seguro que me muero de un ACV... Esto ya es algo inhumano.
—¿Aja bien, o aja mal? —me pregunta sofocando una sonrisa.
Cuando le voy a contestar que porque no se va un poquito a la mierda, el semáforo se pone en verde y él me dice:
—Agarrate fuerte. —y antes de que pueda decir o hacer algo, salimos disparados.
Me estoy agarrando tan fuerte de Bruno que ya no siento los brazos... Y ni hablemos de los ojos, los estoy apretando tanto que creo que ya los tengo en la nuca. Bruno mirando por encima de su hombro me grita:
— Relajate y disfruta...
—Vos mira para adelante que no me quiero matar... —le grito como respuesta. Haciéndolo reír a carcajadas. Lo odio... y más me odio yo por ser tan "si fácil".
Zigzaguea entre los autos a una velocidad más que sobrepasada a lo que según mi rango tendría que ir, la velocidad de una bicicleta. Dobla en una esquina haciéndome soltar un grito que ahogo en su espalda. Esto es una tortura... Pero cuando creo que la cosa no puede ser peor, hablándome sobre su hombro me dice:
—Vamos a ir por la autopista, así es más directo...
Mi cabeza hace cuantas rápidas, si en una avenida iba rapidísimo, en la autopista va a ir a la velocidad de la luz... ¡Me quiero bajar! Pero no va a poder ser, antes que diga cualquier cosa, Bruno está subiendo a la autopista y así muere mis posibilidades de decir que mejor me voy en taxi...
Debo reconocer que la adrenalina que estoy sintiendo en este momento es inigualable, es una sensación que no se compara con absolutamente nada a lo que pude haber experimentado en algún momento... Y me dejo llevar por ese subidón. Abro los ojos y veo pasar todo a mí alrededor a una velocidad que no logro reconocer nada, inclusive comienza a marearme. Así que miro hacia adelante, por encima del hombro de Bruno.
Simplemente es espectacular. No tengo más palabra que esa...
Cuando llegamos al peaje, Bruno para la moto junto a la garita y mientras que la chica le cobra, tardándose más de lo que debería por reglamento, me pregunta:
—¿Qué te parece? ¿Te gusta?
—Para serte sincera, me encanta. No quita que siga teniendo miedo. Pero la sensación es espectacular...
—Me alegra mucho escuchar eso... —me dice Bruno pero lo interrumpe la chica del peaje entregándole el ticket y el vuelto, mientras que le guiña el ojo. Por el amor a todos los Santos, ¿Esto no para nunca? Bruno sin darle mayor importancia se guarda todo en el bolsillo y salimos disparados nuevamente.
Llegamos a mi casa en la mitad de tiempo que le hubiese puesto un auto.
La calle está tranquila. A esta hora de la madrugada no hay nadie.
ESTÁS LEYENDO
El blog de Lola
RomanceLola se gana la vida escribiendo posteos sumamente divertidos y muchos de ellos, atrevidos en el blog de una editorial. Su vida es tranquila, a pesar de los dos demonios que tiene por hijos. Hasta que tiene que escribir una historia un tanto particu...
