Capítulo 17 - Loky vs Bucky

1.2K 116 203
                                        

    Era una patada, luego un empujón violento, un golpe seco seguido de otro aún más brutal. Los dos hombres se habían entrelazado en una pelea salvaje, torpe y furiosa, rodando por el suelo sin técnica ni control, impulsados únicamente por la ira, el orgullo herido y todo lo que ninguno de los dos sabía —o quería— decir en palabras.

—¡Ya basta! —gritó Stella con desesperación, llevándose las manos al pecho al verlos forcejear—. ¡Deténganse, por favor!

Su voz se quebró, pero no sirvió de nada.
Para ellos ya no existía nada más que el otro. Eran como dos bestias rabiosas, sordas a cualquier súplica.

—Si crees que ella no es para mí... —gruñó Loki entre dientes, forcejeando—, te aseguro que tampoco lo será para ti.

Con un movimiento rápido, casi desesperado, llevó una de sus dagas hacia el abdomen de Bucky, decidido a terminarlo ahí mismo. El brillo del metal relució apenas un segundo, pero no llegó a su destino.

Bucky fue más rápido.

Su mano metálica atrapó la muñeca de Loki con fuerza inhumana, deteniendo el ataque a centímetros de su cuerpo. Con la otra mano lo tomó del cuello de la ropa y lo empujó con violencia contra el suelo.

—Lo único que haces es interponerte —escupió con rabia—. Me tienes harto.

Su puño se estrelló contra el rostro del Asgardiano con un golpe seco. Loki giró la cabeza por el impacto, pero no gritó. No suplicó. No pidió tregua.

Sonrió.

Una sonrisa torcida, cínica, provocadora, incluso con sangre comenzando a brotar de la comisura de sus labios.

Ese gesto fue suficiente.

—¡Bucky, ya basta! —gritó Stella con el corazón en la garganta, avanzando un paso hacia ellos.

—¡Bucky! —insistió Stella una vez más, con la voz quebrada, completamente inútil ante la escena—. ¡Bucky, por favor!

No podía. No era capaz de separarlos. No era lo suficientemente fuerte. Por un instante, desesperada, deseó con todas sus fuerzas tener sus poderes de vuelta, cualquier cosa que le permitiera terminar con aquella estúpida y peligrosa pelea antes de que fuera demasiado tarde.

El soldado no se detenía.

Y Loki, que al principio había reído con cada golpe, comenzó a cambiar. La burla se transformó en tensión, la sonrisa torcida en un gesto de dolor contenido. Intentó liberarse, retorcerse bajo el peso de Bucky, pero era imposible. Cada impacto del pesado puño contra su rostro le robaba aire, fuerzas... y tiempo.

—¡Bucky, suéltalo! —gritó Stella nuevamente, avanzando un paso, temblorosa.

Entonces lo vio con claridad.

La sangre cubría el rostro del Asgardiano, manchando su piel pálida, escurriendo por su mandíbula, empapando el césped bajo ellos. El terror se apoderó de ella de golpe.

—¡Ya detente! —suplicó, al borde del llanto—. ¡Vas a matarlo!

Pero sus palabras se perdieron en el ruido seco de otro golpe.

Loki logró aferrarse al cuello de Bucky con ambas manos, intentando zafar de su agarre, clavando los dedos con desesperación. No lo logró. El soldado seguía descargando toda su ira, cada golpe más violento que el anterior, como si algo dentro de él se hubiera desatado por completo.

A lo lejos, el sonido de un vehículo aproximándose rompió el caos.

La mujer que conducía vio la escena de inmediato. Frenó con brusquedad, el corazón acelerado, y se giró hacia el asiento trasero.

PROTEGIDA Parte TresDonde viven las historias. Descúbrelo ahora