"...—Pero ese maldito espectro fue claro... —continuó, tragando saliva—. Un alma por un alma. Natasha no dudó.
—¿Cómo...? —preguntó Stella, confundida.
—Es como un intercambio eterno —explicó—. El espectro te da un sermón, te deja claro el precio... y así conseguimos la gema.
Fue entonces cuando los ojos de Stella se abrieron de par en par. Algo encajó en su mente. Una chispa se encendió, silenciosa pero poderosa. Una idea terminó de formarse, una solución y, sin decir nada, una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro.
De pronto, se lanzó a abrazarlo.
—No sé qué habría hecho en la adolescencia sin ti —dijo con voz suave—. Mi tío entrometido, siempre cubriéndome las travesuras... ....."
Esa charla con Clint, ocurrida hacía ya tantos días, volvió a su cabeza de golpe. La chispa regresó, clara, insistente, encendiéndose una vez más.
—Sí, son las que faltan —respondió Steve, sacándola de sus pensamientos—. Ven, busquemos un lugar tranquilo, te enviaré a casa.
Dijo aquello mientras salía del café y comenzaba a caminar, asumiendo que Stella lo seguiría.
Pero ella se quedó atrás.
Permaneció inmóvil unos segundos, pensativa, con la mirada fija en un punto inexistente, mientras la idea terminaba de asentarse en su mente.
—Espera, espera, Steve —dijo rápido, apresurándose tras él—. Tal vez... —sugirió, tomando aire— aún no sea el momento.
Steve se detuvo a medias y giró apenas el rostro.
—¿De qué hablas?
—De que puedo ayudarte a devolver las gemas.
—Claro que no, es muy peligroso —respondió sin frenar el paso, con la voz firme.
—Steve, por favor —insistió, adelantándose hasta ponerse frente a él, obligándolo a detenerse—. Piénsalo. Falta viajar a los setenta y a 2014. En ese año hay dos gemas en puntos completamente distintos. Sé cómo funciona la Gema del Espacio... déjame ayudar.
Steve finalmente se detuvo por completo. La miró con calma, evaluándola, pensando en todas la posibilidades.
—Es peligroso, Stella —repitió con serenidad.
Ella sostuvo su mirada, casi suplicante, sin retroceder un centímetro.
Steve exhaló despacio.
—No vas a dejar de insistir, ¿verdad? —dijo, resignado, reconociendo ese patrón tan familiar de los Stark.
Una pequeña sonrisa se dibujó en los labios de Stella.
—Sabes que no.
Steve lo meditó un segundo. Tal vez no era tan mala idea. Tal vez, solo un poco, Stella tenía razón. Repasó mentalmente cada variable: los destinos que faltaban, los riesgos posibles, los escenarios que podrían salir mal. Lugares desconocidos, sí... pero, según la información que tenía, nada que pareciera particularmente peligroso como para negarse de plano.
Al final, exhaló despacio.
—Está bien —dijo sin más—. Quédate a mi lado y haz lo que diga, ¿sí?
Stella asintió de inmediato, satisfecha, casi aliviada.
—Vamos a devolver las gemas.
En cuestión de minutos se prepararon. Ajustaron los trajes, sincronizaron los dispositivos y digitaron las coordenadas con precisión. El aire a su alrededor comenzó a vibrar, cargándose de energía.
ESTÁS LEYENDO
PROTEGIDA Parte Tres
FanfictionLa muerte es lo único inevitable y debe aceptarse como tal. La muerte es parte de la vida. Pero hay quienes no lo aceptan. Ganaron la batalla contra el gran Titán, pero perdieron a un héroe. Stella hará lo imposible por cambiar ese destino, viajand...
