Quill

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  En la Tierra, todo era un caos. Habían pasado varias horas desde la desaparición de Stella, y la tensión se sentía en el aire como una tormenta a punto de estallar. Habían alertado a Bucky y a Loki, creyendo que tal vez ellos tendrían alguna idea de hacia dónde se dirigía.

—Le juro que no tenemos idea —repetía Cassie por enésima vez, pasando una mano por su cabello con evidente nerviosismo—. Solo nos pidió que los distrajéramos —explicó al grupo de Guardianes que los interrogaba.

Se encontraban reunidos en una sala improvisada de discusión. Sam permanecía de pie junto a una mesa, con los brazos apoyados sobre la superficie metálica; Bruce observaba en silencio, pensativo; Bucky caminaba de un lado a otro, incapaz de quedarse quieto; y Loki, ligeramente apartado, miraba la escena con el ceño fruncido y los brazos cruzados. Entre todos habían optado por no decirle nada a Pepper, no hasta saber algo de Stella.

—Niño —se dirigió Bucky a Peter, pero no de forma amigable, sino con un tono serio, uno que denotaba tanto enojo como preocupación—. Eres su mejor amigo, debes saber. Dinos dónde está ¿a dónde fue?

Peter no se dejó intimidar. Enderezó la espalda, cruzó los brazos y lo miró directamente a los ojos.

—No sabemos a dónde fue, no la interrogamos, somos sus amigos, si nos necesita la ayudamos y ya.

—Aunque ponga en peligro su vida? —murmuró el soldado, casi para sí mismo, con la mandíbula tensa—. Excelentes amigos.

Peter bajó la mirada un instante, apretando los labios antes de responder.

—Si confiaras en ella aunque sea un poco, te lo hubiera pedido a ti —murmuró en voz baja.

Bucky se detuvo en seco.

—¿Qué dijiste?

El ambiente se tensó de inmediato, como si el aire se hubiera vuelto más pesado. Sam levantó la cabeza, atento, y Cassie dio un paso incómodo hacia atrás.

—Hey, no es momento para esto —intervino Bruce con calma, alzando una mano para frenar la discusión—. Nebula, ¿tienes algo?

—Me estoy conectando —contestó la chica azul, inmóvil, con la mirada perdida mientras la interfaz de la nave se reflejaba en su mente.

Por un momento logró hacer contacto con la nave... pero de inmediato una descarga la sacudió. Su cuerpo se estremeció y tuvo que apartarse, respirando con fuerza.

—Bloqueó el sistema. No puedo ubicarla... pero sé a dónde se dirige —explicó rápidamente, recuperando la compostura. —A Hala —contestó seria.

Los Guardianes se miraron entre ellos, comprendiendo al instante.

—¿Hala? ¿Qué? ¿Qué es eso? —preguntó el Soldado, confundido, frunciendo el ceño.

Quill suspiró y se frotó la nuca antes de responder.

—Es el planeta más cercano a la Tierra... al menos con vida inteligente —explicó.

—Yo no los llamaría precisamente inteligentes —intervino Loki, con una media sonrisa apenas visible y los brazos cruzados sobre el pecho, el tono cargado de desdén.

Bruce giró ligeramente la cabeza hacia él, ajustándose las gafas con un gesto automático. —¿Por qué lo dices? —preguntó con una mezcla de preocupación y genuina curiosidad.

Loki descruzó los brazos y dio un paso lento al frente. —Hala está gobernado por el imperio Kree; desde los noventa, cuando se enfrentaron con Danvers y destruyó su "Inteligencia Suprema", no son más que una raza hostil con armaduras elegantes —explicó con frialdad, como si recitara un dato irrelevante.

PROTEGIDA Parte TresDonde viven las historias. Descúbrelo ahora