De un momento a otro, la joven Stark apareció nuevamente en su presente. Confundida y mareada, cayó de rodillas en medio de la plataforma metálica con zumbido del equipo que aún vibraba en el aire.
Al verla, Bucky dejó de lado cualquier enojo o reproche que pudiera haber sentido y corrió hacia ella de inmediato.
—Hey, hey... —dijo, agachándose a su lado y tomándola con cuidado por los hombros—. ¿Estás bien? ¿Stella?
Ella no respondió enseguida. Parpadeó varias veces, intentando enfocar. Con ayuda de Bucky logró incorporarse un poco, pero el mundo todavía giraba a su alrededor. Sam y Bruce se acercaron también rápidamente desde el otro lado de la plataforma.
Stella intentó dar un paso hacia adelante pero no lo logró. El mareo la venció y su cuerpo se aflojó de golpe.
—Hey, hey, hey —repitió Bucky, sosteniéndola antes de que cayera—. Tranquila. Te tengo.
Sam miró alrededor, inquieto, como esperando ver a alguien más aparecer.
—¿Dónde está Steve? —preguntó, preocupado.
Los ojos de Bucky se movieron de inmediato hacia Stella.
Ella respiró hondo, todavía apoyada contra él. Luego levantó la mirada y le devolvió una pequeña sonrisa cansada.
Bucky entendió antes de que dijera nada y sus hombros se relajaron apenas.
—¿Lo hizo? —preguntó en voz baja, casi un susurro.
La sonrisa de Stella se hizo un poco más clara, aunque sus ojos seguían húmedos. Fue una confirmación suficiente. El silencio que siguió no fue incómodo. Fue pesado... pero correcto. Por primera vez en mucho tiempo parecía que algo había terminado exactamente como debía.
Despacio, y con ayuda, la joven Stark logró ponerse de pie. Sus piernas todavía temblaban, pero esta vez no cayó. Se soltó con cuidado del agarre de Bucky y caminó hacia el estuche que había quedado a un costado de la plataforma. Lo tomó entre las manos como si sostuviera algo frágil. Algo que pesaba más por lo que representaba que por su material.
Luego se giró hacia Sam.
—Steve no va a volver —dijo con suavidad, pero sin titubear.
—¿Qué? —preguntaron Sam y Bruce al unísono.
—¿De qué estás hablando? ¿Cómo que no va a volver? ¿Qué sucedió? —insistió Bruce, completamente desconcertado.
Stella respiró hondo. Sentía el cansancio hasta en los huesos, pero su voz se mantuvo firme.
—Sam... él... él me pidió que te diera esto.
Le extendió el estuche.
Sam dudó. Miró primero el objeto. Luego a Stella. Luego a Bucky.
—Tómalo, por favor —pidió ella, acercándolo un poco más.
Sam lo sostuvo con cuidado. Abrió el estuche lentamente. El brillo del escudo reflejó la luz del atardecer.
Por un segundo, nadie habló.
—¿Cómo se siente? —preguntó Bucky, cruzándose de brazos mientras observaba a su amigo orgulloso.
Sam pasó los dedos por el borde metálico, todavía asimilándolo todo.
—Aún... confundido —admitió—. Como si fuera de alguien más.
Stella sonrió, cansada pero sincera.
—No lo es. Es tuyo.
Sam levantó la vista hacia ella.
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PROTEGIDA Parte Tres
FanfictionLa muerte es lo único inevitable y debe aceptarse como tal. La muerte es parte de la vida. Pero hay quienes no lo aceptan. Ganaron la batalla contra el gran Titán, pero perdieron a un héroe. Stella hará lo imposible por cambiar ese destino, viajand...
