Stella descansaba entre sus brazos; la noche había sido increíble. No se lo esperaba, ni ella ni él, pero había sucedido. Hacía mucho tiempo que ninguno de los dos dormía tan a gusto.
Ella, por primera vez en años, durmió tranquila, sin necesidad de ansiolíticos, sintiéndose segura a su lado. Él, ya despierto desde hacía un largo rato, la abrazaba con cuidado; acariciaba su cabello con movimientos lentos, deslizaba los dedos por su rostro, memorizando cada línea, como si temiera olvidarla, deseando no soltarla nunca.
—¿Estás despierto? —dijo ella, abriendo los ojos despacio, con la voz aún cargada de sueño.
—Lo estoy —contestó rápido, en voz baja, con la mirada fija en un punto inexistente del aire. Stella notó de inmediato algo distinto en su tono.
—¿Sucede algo? —preguntó, levantando un poco la cabeza y cubriéndose el pecho con la sábana.
—No —respondió seco.
—Buck, sabes que puedes hablar conmigo —dijo con suavidad, apoyando la mano sobre su pecho, sincera, queriendo que él también se sintiera seguro a su lado.
Él tomó su mano, le dio un beso lento en los nudillos y respondió en el mismo tono:
—Lo sé.
—¿Tuviste una pesadilla? —preguntó sin soltarlo. Bucky asintió, con la mirada perdida, como si aún repasara cada imagen de aquel sueño vívido.
Su expresión se enterneció.
—¿Sucede con frecuencia?
—Todo el tiempo —respondió, tensando apenas la mandíbula, maldiciendo por dentro cada noche en la que los mismos recuerdos volvían, como si estuviera atrapado en un bucle infinito.
—¿Quieres hablar sobre ello?
El hombre negó con la cabeza. No era algo que quisiera recordar, mucho menos verbalizar, aunque sabía que algún día tendría que hacerlo. Para apartar el tema, se giró en la cama y la abrazó con más fuerza, atrayéndola hacia él, acomodando su cuerpo con cuidado.
—Volvamos a dormir, ¿sí?
Ella asintió y se acurrucó en sus brazos, comprendiendo perfectamente ese deseo de callar lo que atormenta, porque ella misma pasaba por lo mismo.
Las horas siguientes las pasaron dormitando de la mejor manera, envueltos en un silencio tibio y reparador.
Ya había amanecido. La ciudad despertaba con su estrépito habitual —bocinazos lejanos, sirenas aisladas, el murmullo constante de Brooklyn—, pero dentro del apartamento todo parecía suspendido en una calma tibia, ajena al ruido del mundo.
La puerta principal se abrió y un hombre entró sin demasiado cuidado.
—¡Oye, Buck! —llamó, dejando las llaves sobre la mesa.
No hubo respuesta. Sam frunció el ceño, suponiendo que su amigo aún dormía, y avanzó por el pasillo hasta la habitación.
—Ya despier... —cruzó el umbral y se detuvo en seco—. Oh, cielos...
En la cama, Bucky dormía con Stella entre sus brazos, la pierna de ella cruzada sobre su cintura, ambos cubiertos apenas por una sábana desordenada. La escena hablaba por sí sola.
—¿Qué haces aquí, Sam? —preguntó Bucky sobresaltado, incorporándose de golpe y acomodando la sábana para cubrir mejor a Stella.
—El Cap nos necesita. Date prisa —respondió Sam, tapándose los ojos de forma exagerada—. Y prometo no haber visto nada.
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PROTEGIDA Parte Tres
FanfictionLa muerte es lo único inevitable y debe aceptarse como tal. La muerte es parte de la vida. Pero hay quienes no lo aceptan. Ganaron la batalla contra el gran Titán, pero perdieron a un héroe. Stella hará lo imposible por cambiar ese destino, viajand...
