—Yo jamás dejaría de buscarte. Y de encontrarte. Porque, sinceramente... eres muy mala escondiéndote.
—¿Y si un día no me encuentras?
—Seguiría buscando.
.
.
Las palabras de Loki resonaban en su cabeza sin tregua.
¿Por qué? ¿Por qué esa lealtad? ¿Por qué ese amor?
No se sentía digna de merecerlo. En su carta había sido clara. Quería liberarlo de ese peso. Que ya no se sintiera atado a una promesa, a una frase dicha en un momento de vulnerabilidad, a una búsqueda que —según ella— no tendría fin.
Había viajado durante horas. El trayecto se sentía eterno. Estaba aburrida, cansada... y asustada. No sabía con qué se encontraría, ni qué haría exactamente cuando llegara. Lo único que sabía con certeza era que estaba decidida.
Intentó dormir un rato. Curiosamente, siempre había tenido facilidad para quedarse dormida en cualquier sitio, especialmente cuando viajaba. Cerró los ojos, respiró con calma y, por un instante, permitió que el ruido de los motores se volviera un murmullo lejano.
Pensó en los problemas que le acarrearía a Carol Danvers por su pequeña mentira con los Kree.
—Embajadora... —recordó, resoplando con una sonrisa cansada—. ¿Cómo no?
Se durmió recordando cada mentira que había dicho en su vida. Algunas piadosas. Otras no tanto.
Despertó horas después por la violenta turbulencia de la nave. El espacio era inestable, y un anillo de meteoritos se acercaba peligrosamente. Activó todos sus sentidos, ajustó los controles y logró atravesar la tormenta de roca y fuego con maniobras arriesgadas.
Y entonces lo vio.
Vormir yacía frente a ella. Enorme. Misterioso. Eterno.
A medida que se acercaba, sintió cómo la nave comenzaba a ganar velocidad sin que ella lo ordenara. Era como si el propio planeta la estuviera atrayendo con una gravedad imposible de resistir.
Intentó maniobrar. Activó retropropulsores. Desvió ángulo.
Nada funcionaba.
El choque era inminente.
Reduciendo el impacto lo más que pudo, esperó hasta el último segundo. Cuando la nave estuvo a escasos metros del suelo rocoso, sin pensarlo, saltó.
El impacto contra el suelo fue brutal. Rodó varios metros por la superficie gris y árida, sintiendo cómo el aire abandonaba sus pulmones.
El mundo se volvió negro.
Y quedó inconsciente en medio del silencio eterno de Vormir.
.
.
.
—Stella...
Un susurro. Una voz que conocía demasiado bien.
Comenzó a abrir los ojos lentamente.
—Stella...
Ahora era más clara. Intentó enfocar la vista, pero la confusión todavía nublaba sus sentidos.
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PROTEGIDA Parte Tres
FanfictionLa muerte es lo único inevitable y debe aceptarse como tal. La muerte es parte de la vida. Pero hay quienes no lo aceptan. Ganaron la batalla contra el gran Titán, pero perdieron a un héroe. Stella hará lo imposible por cambiar ese destino, viajand...
