Se sentía molesta.
Se sentía tan, tan molesta.
Odiaba la situación que acababa de pasar.
Odiaba a ellos por haberla provocado.
Odiaba los celos.
Odiaba a todos.
Tenía el pecho oprimido, la mandíbula tensa, y en su cabeza todo era un torbellino desordenado. Solo quería despejar su mente, respirar, olvidar todo lo ocurrido, aunque fuera por un rato. Y ¿quién mejor para eso que su gran amiga Cassie Lang?
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—Y eso fue lo que sucedió —concluyó Stella finalmente, dejándose caer contra el respaldo del sofá. Sus dedos jugaban con una costura del cojín, un gesto nervioso que no paraba.
Cassie la escuchaba atentamente, sentada a su lado, con las piernas cruzadas y un bowl de palomitas en el regazo.
—Bien, en primer lugar... estás exagerando —dijo Cassie con naturalidad, llevándose una palomita a la boca.
Stella abrió la boca para replicar, pero la cerró de inmediato. Puede que Cassie tuviera razón. Quizás había exagerado. Quizás su molestia era excesiva... justificada, pero excesiva.
—En segundo lugar... —continuó Cassie, mientras señalaba dramáticamente al techo— es como una película romántica.
—Cassie... —reclamó Stella, rodando los ojos. Para ella, nada de lo que había vivido tenía el más mínimo toque romántico. Había sido incómodo, tenso y agotador.
—De verdad, míralo así —insistió Cassie, acomodándose para quedar de frente a su amiga—. Dos hombres. Altos. Musculosos. Muy atractivos. Peleando por tu amor.
La sonrisa traviesa y el guiño que le dio al final hicieron que Stella soltara un suspiro resignado.
—Aunque... —agregó Cassie, levantando un dedo como quien enumera evidencias— también son dos hombres altos, musculosos, muy atractivos... con más de cien años, ex asesinos, en el pasado enemigos de los Vengadores, con un terrible corte de cabello y... odiados por tu papá.
—¡Hey! —reclamó Stella, empujándola suavemente con la almohada—. Su cabello sí me gusta —añadió en voz baja, sin poder evitar sonrojarse.
Cassie arqueó una ceja, lista para atacar.
—¿El de cuál? —preguntó con una sonrisa pícara.
Stella se cubrió la cara con la almohada, hundiendo las mejillas ardientes en ella.
—El de ambos... —murmuró, y Cassie estalló en carcajadas.
Al final, Stella también rió. En ese momento solo eran dos amigas hablando de chicos. Nada más.
—Bien —dijo Cassie al recuperar el aliento—, entonces... ¿cuándo vas a ver a Bucky de nuevo?
Stella se quedó congelada. No lo había pensado. De hecho... no tenía idea.
—La verdad... no sé —admitió.
—Deberías verlo mañana —sentenció Cassie con la seguridad de una gurú del romance.
—¿Por qué crees eso?
—Iban a verse hoy. Su cita no ocurrió porque el raro ese apareció —dijo como si fuera la cosa más obvia del mundo. A Cassie Loki nunca le cayó del todo bien.
—¿El raro? —repitió Stella, ligeramente indignada—. No es raro.
—Stella. Intentó conquistar Nueva York con una capa y un casco con cuernos enormes —dijo Cassie, moviendo las manos para remarcar los "cuernos".
Stella abrió la boca para volver a defenderlo —otra vez—, pero el timbre de la puerta la interrumpió.
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PROTEGIDA Parte Tres
FanfictionLa muerte es lo único inevitable y debe aceptarse como tal. La muerte es parte de la vida. Pero hay quienes no lo aceptan. Ganaron la batalla contra el gran Titán, pero perdieron a un héroe. Stella hará lo imposible por cambiar ese destino, viajand...
