Capítulo 9 - Copas de más

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    Los cuatro se divertían mucho. Aunque ninguno tenía la iniciativa de bailar, se la estaban pasando bien en la barra, apoyados en los altos taburetes metálicos, conversando y riéndose mientras el murmullo de la música vibraba bajo sus pies. Cada tanto, una luz de color pasaba por sus rostros, tiñéndolos de azul o fucsia por unos segundos.

Bucky, con los codos apoyados en la barra, recordó viejos tiempos con una sonrisa ladeada. Hablaba de sus amigos antes de la guerra mientras sostenía un vaso de whisky entre sus dedos, girándolo con calma. Sabía que con el suero del supersoldado no se embriagaría... al menos, no tan fácil.

Stella había decidido no tomar alcohol; su vaso con refresco tenía un par de hielos que chocaban cada vez que movía la mano distraídamente. Peter la imitó sin dudarlo, sentado junto a ella, con una postura inquieta y ese gesto nervioso de mover una pierna bajo la barra. Y Cassie... era su primera salida a un lugar así. Sus ojos brillaban con emoción cada vez que recibía otro cóctel "margarita", levantándolo con orgullo, como si el simple hecho de sostenerlo la hiciera ver más adulta. Era la primera vez que salía a un lugar así, sus ansias por experimentar la vida de un mayor de edad eran enormes

El ambiente era cálido, vibrante. La música era lo suficientemente fuerte para sentirse, pero lo bastante suave para permitir conversar sin gritar. Realmente la estaban pasando bien. Las chicas les contaban lo sucedido en esos cinco años, y entre anécdotas aparecían chistes, exageraciones y relatos heroicos que generaban una curiosa competencia entre Bucky y Peter: cada uno describía sus hazañas como si fueran parte de un duelo invisible por ver quién había hecho algo más impresionante.

—Por favor... si Falcon no te hubiera ayudado, yo hubiera ganado —comentó Peter, levantando una ceja mientras recordaba la pelea en el aeropuerto de Alemania. Hizo un ademán dramático con la mano, como si recreara la escena.

Bucky estaba a punto de contestar, enderezándose en el taburete con una media sonrisa, pero Stella levantó una mano antes de que la discusión de egos juveniles comenzara.

—Hablemos de otra cosa, ¿sí? —pidió suavemente.

Bucky asintió de inmediato.

—De acuerdo... cuéntanos algo de ti.

—¿Qué quieren saber? —preguntó Stella mientras jugueteaba con su vaso, deseando que ninguno mencionara a Loki, ni sus poderes pasados, ni a Tony.

Peter se inclinó un poco hacia adelante.

—Bueno... nosotros te conocimos por otro nombre —dijo, refiriéndose a él y a Bucky—. Y ahora eres Stella. ¿Quién eligió el nombre y por qué?

Stella bajó la mirada un segundo.

—Oh, bueno... el nombre lo eligió mi madre biológica, Meredith. Y... la historia no es tan bonita, en realidad.

Esperaba que la dejaran ahí, pero Cassie, con las mejillas ya algo rosadas por las margaritas, apoyó la barbilla en su mano y exclamó:

—Cuéntanos.

Stella soltó un suspiro y finalmente relató la historia.

—Stella es "estrella" en italiano. Mi madre siempre decía que el amor de su vida venía de las estrellas. Tenía cáncer cerebral; creían que eran delirios... pero era real. Fue por ese amor que me llamó así.

—Esa es una historia muy bella, ¿por qué no sería bonita? —preguntó Bucky, frunciendo suavemente el ceño, genuinamente curioso.

Stella se encogió un poco de hombros.

—Porque el hombre que venía de las estrellas era real... solo que era un maniático homicida que mató a cientos de sus hijos en diferentes planetas. Intentó matar a Quill, y si hubiera podido, también a mí.

PROTEGIDA Parte TresHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora