Happy Readin'
Una hora y media más tarde Samantha regreso a la casa de Tom, con un humor terrible. Había tenido más que suficiente para pensar en la persecución de Tom y eso había fortalecido su decisión de marcharse de Nueva York lo antes posible. Al día siguiente irían a ver a su viejo gánster y el martes del día siguiente a primera hora tomaría un avión para salir de la ciudad.
Cuando llegaron a la casa lo único que deseaba era decirle a Tom lo que realmente pensaba de él.
—Muchas gracias por el paseo— le agradeció a Ian, cuando estuvieron en la puerta
—Me alegro que te haya gustado, me divertí mucho — sonrió y ella también, extendió la mano. En lugar de estrechársela, este le beso en forma dulce y experta, en otro momento, Samantha se abría sentido halagada, por su respeto, pero ahora solo quería entrar y decirle a Tom que era un vil mentiroso y si podía porque no destrozarlo con sus propias manos — Samantha en verdad, me gustaría que fuésemos amigos.
—A mi también — respondió con honestidad.
Cuando Ian se marcho, abrió la puerta principal y entro cerrando los puños, preparada para la discusión. Había ensayado lo que le diría a Tom, que no lo volviera hacer (aunque en realidad no pensaba darle la oportunidad, ya que partiría dentro de dos días) además de decirle que se había comportado como una criatura. La casa estaba demasiado silenciosa, si había algo que Tom no era, era ser silencioso. Fue al jardín, luego a la biblioteca, donde a menudo lo encontraba sentado frente a la vieja máquina de escribir y finalmente a la cocina. Echo una mirada al living vacio y frunció el entrecejo, ya que no se le había ocurrido que no estaría en casa esperándola. Cuando salía del living le pareció escuchar un ruido, se volvió, entro y vio a Tom dormido en el sofá.
—Tom Kaulitz —comenzó —, quiero hablar contigo sobre…— se detuvo al ver que estaba dormido. Pero le llamo la atención la forma en la que estaba tumbado sobre el sofá de cuero, sin camisa, ni zapatos, pero con su pantalón manchado de pasto y sucio. — Tom— le dijo acercándose, pero él no se movió, se le acerco más y al hacerlo piso su camisa que se encontraba en el suelo. Como de costumbre la levanto y vio la sangre que había en ella. La camisa tenía manchas de sangre oscura y seca en el cuello y en el hombro derecho, después de colgarla se inclino sobre Tom — Tom— le susurro y al ver que no reaccionaba, le toco el hombro desnudo, pero tampoco se movió. Sobre la mesa que estaba junto al sofá había un frasco naranja y al tomarlo para leer el nombre de la droga supo que era un calmante muy fuerte. Le levanto el mentón, le hizo girar la cabeza y vio que tenía una gran venda blanca sobre el lado derecho del cráneo. Sorprendida e incluso un poco atemorizado, se sentó en el piso junto a él y suspiro — ¡Oh! Tom que hiciste — lo imagino siguiéndola y en su enceguecida persecución cayendo contra alguna piedra del parque.
Tom se movió dormido y uno de sus brazos cayo contra ella. Samantha trato de ponérselo sobre el pecho, pero no había suficiente lugar en el mueble para su físico. ¿Había algo más conmovedor que un hombre fuerte, temporalmente desvalido? Se preguntaba. Tratando de no pensar en lo que estaba haciendo, comenzó a tocarle el rostro, pasándole los dedos por la incipiente barba y maravillándose, por esa cara de niño que escondía cuando estaba tranquilo, sintiendo un deseo incontrolable de casi acostarse junto a él. Estaba profundamente dormido y nunca sabría lo que ella había hecho, pensó y durante un momento tendría la maravillosa sensación de tocar a otro ser humano.
Cuando Tom se volvió a mover, casi se cae del sofá y gran parte de su peso quedo apoyado contra ella. Si ella se movía caería al piso y si no se movía las dos terceras partes de su cuerpo se adormecerían en veinte segundos. — Tom, ¡Tom! — trato de acomodarlo, pero aun dormido pesaba más que ella — ¡TOM! — le grito, empujándolo lo más fuerte que pudo. El entreabrió los ojos y al verla sonrió.
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Sweet Delusions
FanfictionSam acaba de quedar huérfana y para recibir la herencia de su padre, tiene que viajar a Nueva York, para encontrar a su abuela, en el camino conoce a Tom Kaulitz un chico solitario, que la ayudara a encontrar a su abuela. AVISO: ESTA HISTORIA ESTA...
