Eligio a dos niños de cuatro años, que eran los más sucios del picnic, con las caras pegajosas y las manos y la ropa como si se hubieran revolcado en el barro. Pero debajo de la suciedad, había dos caras angelicales con rizos castaños claros y grandes ojos color miel y bocas llenas de dulzura.
Cuando Samantha eligió a los dos niños, Tom gruño y toda la familia se rio. Ella miro a Tom intrigada.
— ¿Tenias que elegir a esos dos?
— ¡Tom!
—Esos dos rapaces son los hijos de Bill y son malos hasta para los Kaulitz. ¿Qué te parece Heidi la hija de Jeanne? Es adorable.
Samantha miro a la hermosa niña, con su hermoso vestido blanco limpio, su sonrisa angelical y luego volvió a mirar a los gemelos, que estaba tratando de matarse.
—Quiero a los niños. —dijo mirando a Tom, como si pareciera que no entendía el idioma en que le hablaba.
Mientras Tom gruñía de nuevo, Bill le abrazo.
—Ahhh... dormir, dulces sueños, eso es lo que yo voy a tener y tu no podrás.
Tom volvió a mirar a Samantha
—Samantha... — comenzó a decir, pero ella lo freno
—Ellos me recuerdan a ti y cuando estén limpios, estoy segura que se parecerán a ti.
Esto provoco más risas en la familia, Simone le sonrió tiernamente a sus dos hijos menores.
—Después de todo existe la justicia en el mundo si es que ustedes dos van a tener hijos tan malos como eran ustedes, si Samantha, querida, los hijos de Bill son como eran él y Tom cuando niños y que el cielo te ayude si quieres aprender de niños con esos dos.
Después de una ruidosa despedida, llena de besos y abrazos Sam y Tom partieron a casa, cada uno con un gemelo sucio de la mano.
Más tarde, ya en la casa, Samantha envió a los niños a jugar al jardín mientras les preparaba un refrigerio... y tuvo la primera experiencia por la que había gruñido Tom cuando ella eligió a los gemelos. No eran niños malos, no molestaban a los mayores no trataban de llevarse algo, en realidad parecían felices el uno con el otro y ni parecían enterados que Samantha y Tom estaban allí con ellos. El problema era que eran muy hiperactivos y demasiado numerosos.
Samantha miro al jardín y vio a uno de los niños trepando por la cerca a punto de caerse, mientras el otro subía por la escalera de incendios, tan rápido como se lo permitían sus pequeñas piernas y un tercero trepaba por el costado de la casa y ya estaba en el primer piso, un cuarto niño se estaba comiendo las rosas con espinas y todo mientras el número cinco se trepaba a una silla, apoyada la pata en el borde del sendero de ladrillos.
— ¡Tom! —Grito Samantha con desesperación, mientras miraba por las puertas de vidrio— Se van a matar... los ocho ¿O son doce?
Tom estaba demasiado entretenido en su guitarra, que no se molesto en mirarla
—Son solo esos dos
—Creo que deberías... — comenzó a decirle, con tono atemorizado, ya que uno de los niños se estaba subiendo por la pared hacia el segundo piso de la casa.
—Tú los querías, allí los tienes, esa es la razón por la que nadie en mi familia, salvo mi adorada madre acepta hacerse cargo de Dominik y Keller, cuando Bill los procreo estoy seguro de que sufría de una sobredosis de fructosa.
Se volvió hacia Tom con incredulidad y vio que estaba mirando su guitarra sin prestarle atención a ella. Obviamente no la iba a ayudar. Salió al jardín para evitar que los niños se mataran.
ESTÁS LEYENDO
Sweet Delusions
FanficSam acaba de quedar huérfana y para recibir la herencia de su padre, tiene que viajar a Nueva York, para encontrar a su abuela, en el camino conoce a Tom Kaulitz un chico solitario, que la ayudara a encontrar a su abuela. AVISO: ESTA HISTORIA ESTA...
