Samantha no se fue esa tarde de Nueva York, pero tuvo que prometerle a Tom que le obedecería si le permitía quedarse dos días más con él, el tiempo que le indico Blair que tardaría su garganta en sanar. La verdad era que tenía que tomar una decisión y pensó que podía tomarla, en un lugar que conociera y no en uno desconocido. No resulto fácil convencer a Tom, ya que quería que saliera de la cuidad y que estuviera en un lugar seguro. No quería que se entrometiera mas con Doc o con Maxie, ni con nada de lo que él estaba investigando. Samantha le escribió en una nota que si aun pensaba continuar con la biografía, cuando él le respondió que sí, ella no le señalo que él no estaba más seguro que ella, que alguien podría pensar que él sabía algo sobre el dinero de Media Mano al igual que ella. Tampoco le menciono que la persona que estaba involucrada era su abuela, no la de él.
Simplemente no quería irse de la casa de Tom, no quería subir a un automóvil con otro hombre, rumbo a otro lugar, no quería dejar a Tom. Cuando despertó a media tarde y Tom le llevo el almuerzo en una bandeja. Tenía aspecto de cansado y no se había afeitado desde hacía dos días, deseaba que volviera a dormir pero Samantha hizo la mímica de que cerraría la boca y tiraría la llave si la dejaba sentarse en el sofá en lugar de estar todo el día en la cama.
Después de acceder a regañadientes, la levanto y la llevo hasta la biblioteca ubicándola en el sofá, con las piernas envueltas en una manta liviana. Después de acomodarla, regreso a su escritorio y comenzó a revisar papeles, mientras lo observaba Samantha se dio cuenta que deseaba saber más sobre el hombre que podía ser o no ser su abuelo, así que le escribió a Tom que quería pasar más notas a la computadora, Tom la miro por unos segundos, antes de ponerse de pie, Samantha creyó que la llevaría de nuevo a la habitación cuando se acerco a ella, pero en lugar de eso, le entrego un pequeño maletín.
—Algo me decía que no te estarías mucho tiempo quieta en este sillón— Samantha se mordió el labio y Tom suspiro — me daré una ducha y no te muevas de aquí, si suena el timbre no abras, deja que toquen y que se marchen— asintió y cuando Tom le entrego los papeles que había estado revisando, ella sonrió satisfecha, escucho como decía palabras al aire, mientras se marchaba, una hora después cuando Samantha ya había terminado con todo lo que Tom le había entregado, escucho unos pasos tras ella y se giro. Durante un instante, Samantha pensó que se le saldría los ojos, Tom llevaba puesto solo un short blanco, el torso desnudo y aun estaba húmedo por la ducha, las rastas las llevaba aun mojadas y las gotas se resbalaban por su pecho, cuando por fin pudo despegar su mirada del tan bien formado cuerpo de Tom, los fijo en la computadora. — ¿Estás bien? — pregunto mirándola, había entrado en la habitación cuando escucho voces, pensando que le había desobedecido y había dejado pasar alguien, pero la encontró viendo una película en la portátil, ella solo asintió, y él se volvió a marchar, para terminar de arreglarse, no paso inadvertido la forma de Samantha de mirarlo, incluso cuando se marcho sintió su mirada pegada a su espalda, una vez arreglado volvió con ella y se sentó a su lado a terminar de ver la película.
Es noche, Samantha cabeceo ante la computadora y se despertó cuando Tom la fue a levantar. Instintivamente comenzó a luchar, pero Tom la mantuvo apretada.
—Soy yo— le susurro — Yo, Tom, estas a salvo Sammy.
Trato un momento en relajarse contra su pecho aun soñolienta y con la garganta todavía adolorida. Pero cuando la llevo a la cama de él se espanto y trato de irse. Sorprendido, Tom retrocedió, con el rostro lleno de furia.
—No soy un violador— dijo con los dientes fuertemente apretados— no te voy a hacer nada, no me voy a acostar con una mujer que me evita — se volvió y se dirigió hacia la puerta colocando la mano en el apagador de luz — si me necesitas, estaré al lado, en la habitación de huéspedes —su tono no fue nada amable.
Samantha permaneció despierta durante un momento más en la gran cama de Tom, sobre las almohadas en las que él había dormido, envuelta en las sabanas de él, mirando el techo. Insufrible, siempre había sido insufrible cuando de hombres se trataba.
Cuando despertó esa mañana, al principio no sabía dónde estaba, pero cuando se dio cuenta que era el dormitorio de Tom, se sintió segura. Alguien y ella sabía que había sido Tom, había colocado ropa limpia y un par de toallas sobre una silla. Tomando las toallas se dirigió al baño de Tom, había varios frascos y todos prolijamente arreglados, tomo uno de los frascos, una loción para después de afeitarse, lo olio y sonrió, lo dejo en su lugar y se giro para mirar la ducha, movió la mampara y abrió las llaves del agua, se desnudo rápido y se metió en la ducha, olio el shampoo que Tom usaba, no era de un olor a fruta como el de ella, sino a menta pero le serviría, sonrió al recordar que ese olor había notado cuando Tom se le acerco la tarde de ayer después de ducharse y le preguntaba si estaba bien, una vez que se sintió fresca, corto el agua y se puso la ropa elegida unos jeans y una blusa de cuello alto y mangas largas de color crema, se seco el cabello y lo cepillo. Descubrió que él baño tenía otra puerta y cuando la abrió vio otro dormitorio. La cama estaba arrugada, como si alguien la hubiera usado recientemente. Obviamente Tom había pasado la noche ahí, en la habitación más cercana a ella. Regreso a la habitación en busca de los zapatos que Tom debió dejarle, descubriendo que no había nada solo un par de calcetas blancas, como si creyera que si le dejaba zapatos huiría, suspiro y arreglo la enorme cama, se sentó al borde de esta y observo la enorme habitación, aunque sabía que no debía hacerlo, abrió la puerta del placard. Era un armario grande, con estantes para la ropa, que estaba prolijamente arreglada, no tenía mucha, pero lo que tenía era de muy buena calidad. Toco la manga de una chaqueta de piel, la saco de la percha y observo el nombre de la marca y abrió la boca y después el cerro, reviso por más etiquetas descubriendo que no había, lo que le dio una idea de que la prenda había sido hecha a medida. Dejo la prenda en su lugar, paso su mano por las camisas y los pantalones, luego los zapatos, muchos pares de deportivas y un par de zapatos bien lustrados, se encontraban en soportes inclinados. Cerro el armario y se giro, contra una de las paredes del la habitación había una gran cómoda y después de un momento de vacilación, Samantha abrió los cajones. Encontrando ropa interior, suéteres y un cajón lleno con ropa de gimnasio, calcetines, cuando abrió un cajo que estaba arriba a la derecha, vio un portarretrato de plata, colocada hacia abajo. No pudo contener su curiosidad. Lo levanto y miro la fotografía de una joven de cabello pelirrojo, ojos azules, piel blanca y una hermosa sonrisa, en si todo su rostro demostraba que era inteligente, pero llamo mas su atención la dedicatoria de la fotografía. “Con todo mi amor Vanessa”. Cuando Samantha dejo la fotografía en el cajón como estaba se pregunto por qué Tom, la había ocultado, por que no deseaba que ella se enterara de que había una hermosa chica que le daba todo su amor. Pero aun peor que el hecho de que Tom, ocultara la fotografía, estaba el hecho de saber si la joven aun estaba presente en su vida, sintió un ligero retortijón en el estomago y estaba segura de que no era por falta de alimento, lo cual la sorprendió más ella jamás había sentido celos por nada, ni siquiera cuando descubrió lo de Richard, pero claro Tom Kaulitz no era un hombre normal, era el hombre que lograba sacarla de sus casillas, Tom era el hombre más extraño y maravilloso con el que se pudo topar en su vida. Pero si Vanessa era alguien que aun estaba presente en la vida de Tom, ella no tenía nada que hacer ahí, tal vez su hora de marcharse había llegado demasiado rápido, no deseaba conocer a la chica en cuestión y no deseaba ver como la atención de Tom, se desviaba hacia la hermosa pelirroja de la fotografía.
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Sweet Delusions
Fiksi PenggemarSam acaba de quedar huérfana y para recibir la herencia de su padre, tiene que viajar a Nueva York, para encontrar a su abuela, en el camino conoce a Tom Kaulitz un chico solitario, que la ayudara a encontrar a su abuela. AVISO: ESTA HISTORIA ESTA...
