Samantha se despertó a las siete, pero al oír el ruido de la lluvia que golpeaba suavemente las ventanas no sintió deseos de levantarse. Se acomodó debajo de las cobijas y se volvió a dormir. Después de todo era sábado, ¿por qué tenía que levantarse? Se volvió a despertar a las nueve y media y lo primero que pensó fueron las palabras de Daphne, que Tom era un rompecorazones. Ella no deseaba más rompecorazones. Después de volver a mirar los muebles de su padre, se durmió.
A las once se despertó al oír un pequeño golpe y luego abrirse la puerta de su habitación. Soñolienta, levanto la vista y vio que Tom, entraba con una bandeja llena de bolsas blancas con comida
—Vete—Murmuro y se escondió debajo de las cobijas. Por supuesto que como era de esperarse, Tom no se fue, dado que como Samantha había comprendido, Tom Kaulitz era una combinación de perro guardián, enfermera exigente y libertino.
Coloco la bandeja en el borde de la cama y se sentó junto a ella.
—Te traje comida y ya llego tu ropa de Sacks, Barret nos invito a tomar el té pasado mañana. Va enviar un auto a buscarnos.
— ¿Ah, sí? —se volvió y lo miro, por un borde de la cobija. Tenerlo sentado en su cama, ya se estaba convirtiendo en algo familiar.
— ¿Qué es lo que más te interesa? ¿La comida, Barret o la ropa?
— ¿Crees que trajeron esa pequeña chaqueta azul? ¿La que tiene grandes botones? —sonrió
—Así que es la ropa. No te culpo, que te sientas más interesada en la ropa, que por la persona que podría o no ser tu pariente. Los parientes también me resultan pesados.
Samantha se sentó lentamente en la cama, bostezo y se apoyo en la cabecera. Tom la observo, con el cabello revuelto y esa expresión somnolienta que comenzaba a volverlo loco. Hasta que ella lo miro.
—No sabes de lo que estás hablando. No sabes la suerte que tienes de tener una familia. Tu prima Vicky fue muy amable conmigo… y muy paciente contigo.
Tom le alcanzo un panecillo y un vaso de jugo de naranja. Y le respondió
—Es de las pocas Taggert tolerables, pero es porque no es los Taggert de Heidelberg.
Tom tenia la boca llena y la cama estaba cubierta de migas, pero se veía muy bien allí estirado. Aún tenía el cabello húmedo por la ducha, estaba recién afeitado y tenía puesta una camisa de algodón, que le marcaba todos los músculos del cuerpo. Era mejor mantenerlo hablando pensó Samantha, ya que si conversaban no la tocaría. Respiro profundo y le pregunto.
— ¿Quiénes son los Taggert?
—Son mis primos y el grupo más grande de estúpidos que jamás he visto.
— ¿Estúpidos?
—Sí, estúpidos, maricas. Bebedores de Té — replico — Se desmayarían con solo ver una cerveza servida en la botella.
— ¿Y esos primos tuyos viven en Heidelberg? —pregunto, mientas mordía un panecillo de salvado.
—Si— su tono era hostil y ella se preguntaba que le habían hecho sus primos para provocar tal antagonismo. Al ver la expresión del rostro de Samantha, Tom comenzó a explicarle. —Es una tradición familiar, que los niños Taggert pasaran la mitad del verano en Hamburgo y los Kaulitz en Heidelberg. No sé quién carajos comenzó la tradición, pero lo que si se es que debe estarse quemando en el infierno.
— ¿Qué sucedió cuando estabas en Heidelberg?
— ¡Los desgraciados de mis primos intentaban matarnos!, en especial al pobre de Bill
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Sweet Delusions
FanficSam acaba de quedar huérfana y para recibir la herencia de su padre, tiene que viajar a Nueva York, para encontrar a su abuela, en el camino conoce a Tom Kaulitz un chico solitario, que la ayudara a encontrar a su abuela. AVISO: ESTA HISTORIA ESTA...
