— ¿Quieres hablarme de ti y Nelson?
— ¿Nelson? —le pregunto Samantha vagamente, ya su mente estaba concentrada en los gemelos, los dos niños de Bill, quien inmediatamente después del desayuno y ver algunos temas con Tom se los había llevado. Era como si creyera que si los dejaba más tiempo, ella podía quitárselos. Y no iba a negar el hecho de que el pasar un par de horas con esos dulces diablillos, había despertado su instinto maternal y su instinto protector y estaba que dispuesta a dejarle en claro a Bill, el pésimo trabajo que estaba haciendo como padre.
—El tipo del bar, ¿lo recuerdas? Lo conociste la noche en que desfilaste casi desnuda ante la mitad de Nueva York.
Samantha se rio.
—Ah, ese Nelson, ¿crees que yo podría ser una de esas chicas que valen dos mil quinientos dólares la noche?
Tom gruño al contestarle.
— ¿Me vas a decir que escribió Christopher en ese papel que te dio sí o no? Yo también podría revisar todas tus cosas para encontrarlo, pero tengo un poco de ética.
Mientras levantaba el plato sucio del almuerzo de Tom, Sam le beso la punta de la nariz.
—No pudiste encontrarlo ¿Verdad?
Durante un momento Tom miro a otro lado y luego se levanto y la siguió a la cocina.
—Samantha, ¿Qué estas planeando?
—El papel tenía un nombre, Walden y un número de teléfono.
Mientras observaba cómo llenaba el lavavajilla, Tom advirtió que ella evitaba mirarlo a los ojos. La tomo por los hombros y la hizo girar hacía él para que lo mirara.
— ¿Y qué hiciste con ese nombre y número?
—Llame al número y parece que el señor Walden es un abogado y tengo una cita para verlo hoy a las tres.
— ¿Pensabas ir sola? Quizás pensabas decirme que querías ir de compras y para concurrir a esa cita.
—Tom, no estaba planeando encontrarme en secreto con alguien como Doc. Este hombre es un abogado y es joven, por lo menos alguien más joven que la mayoría de las personas que saben algo sobre Maxie, así que no puedo estar demasiado involucrado con lo que pasó en 1928. El señor Walden solo tiene cincuenta y seis años.
— ¿Cómo sabes eso?
—Le pregunte a su secretaria, le dije que creía que era un hombre que yo había conocido en un bar y se lo describí como de veintiséis años, rubio y alto, de ojos azules, ella me informo que el señor Walden tiene cincuenta y seis años, es casado, tiene cuatro hijos adultos, que mide cerca de un metro sesenta y tiene el cabello canoso, además de que es panzón. Si es tan joven, ¿Qué puede saber sobre mi abuela? ¿Crees que le manejo algún problema legal o que realmente sabe algo?
—Creo que hay una sola forma de averiguarlo, ¿no crees? Vístete iremos a verlo.
—Tom, no tienes que ir. Yo puedo ir sola y al regresar te contare lo que me dijo.
Tom se sintió un poco furioso y a la vez complacido de que quisiera protegerlo, ya que sabía que era eso exactamente lo que estaba tratando de hacer. Le había dicho claramente que dejara de meter la nariz en el misterio de lo que había sucedido para que Maxie abandonara a su familia. Pero ella continuaba investigando y ahora trataba de ocultárselo. La beso suavemente.
— ¿Sabes que son más de las dos? Si piensas ponerte uno de esos vestidos y arreglarte el cabello y pintarte la cara...— Samantha corrió hacia el baño.
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Sweet Delusions
FanfictionSam acaba de quedar huérfana y para recibir la herencia de su padre, tiene que viajar a Nueva York, para encontrar a su abuela, en el camino conoce a Tom Kaulitz un chico solitario, que la ayudara a encontrar a su abuela. AVISO: ESTA HISTORIA ESTA...
