Capitulo Cuarenta y Nueve

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12 de Mayo de 1928

Maxie podía asegurar que nunca se había sentido tan feliz en su vida como esa noche. Todo el club Jubilee estaba especialmente hermoso, desde la esfera espejada que reflejaba la luz sobre el rostro de la gente, hasta la gente misma. Esta noche, el club parecía está lleno de los hombres de Doc, pero ni sus modales rudos, podían opacar la felicidad de Maxie.

Era difícil cantar los blues, difícil cantar sobre el compañero que a una ya no la quiere y la deja, cuando ella sabía que esa noche se iba a ir de la ciudad con Thomas. Tenía las valijas listas, esperando que terminara el último show, y entonces ella y Tom se dirigirían a algún lugar, ya fuera dentro de estados unidos o tal vez a Europa, solo querían un lugar demasiado lejos de los alcances de Doc.

Mientras cantaba, vio a Tom que estaba bailando con una mujer que tenía el cabello oscuro con las manos apoyadas sobre sus hombros y el chicle resonando en su oído. Cuando paso delante de Maxie, Tom le guiño un ojo y luego miro hacia arriba, la canción desolada que estaba cantando Maxie la convirtió en una canción de amor.

Cuando termino y comenzó el intervalo de Maxie, con Lila y las muchachas que ocuparían en el escenario, Maxie casi no podía contener su excitación durante el musical. Iba corriendo al camerino y Jubilee salió de la oscuridad y se detuvo delante de ella.

—No deberías dejarte llevar así, niña—le dijo, ella sabía que se refería a la forma en que había cantado y le había sonreído a Tom durante toda la noche.

Maxie estaba agradecida de que la oscuridad ocultara sus mejillas sonrojadas. Se sentía mal por no poder decirle a Jubilee que se iba a ir esa noche, pero había acordado con Tom que debían mantenerlo en secreto y eso significaba no decírselo a nadie ni despedirse de nadie.

Fingiendo que no tenía idea respecto a lo que se refería Jubilee, Maxie paso junto a él y se dirigió al camerino, pero Tom la tomo en las sombras y colocándola contra una puerta la beso apasionadamente.

—Tom— le dijo tratando de pensar, ya que él le estaba acariciando todo el cuerpo—Tom, no podemos dejar que nos vean.

Le tomó cariñosamente las mejillas y la beso suavemente.

— ¿Cómo está mi niño?

—Saludable—le respondió Maxie—Segura y feliz, como su madre.

El la volvió a besar.

—Como Papá.

Se rieron juntos al haberse referido al bebé, ella en femenino y él en masculino.

Maxie se alejó empleando toda la fuerza que tenía.

—Tres horas más—le dijo ella—Dentro de tres horas estaremos fuera— repentinamente se sintió atemorizada, ya que parecía que todas las personas de su vida la habían abandonado— Tom, ¿no estás...? Quiero decir...

Tom le apoyo la punta de los dedos sobre los labios.

— ¿Jugando contigo? ¿Te deje embarazada y estoy planeando dejarte que críes sola a mí hijo? La respuesta es sí, quiero pasar el resto de mi vida bailando con mujeres sin cerebro y escuchar conversaciones aburridas.

Maxie se rio

—Tom eres terrible. Ahora vete de aquí antes de que alguien nos vea.

Después de otro beso prolongado y un te amo, Tom regreso a la pista de baile, y Maxie entro al camerino para retocarse el cabello y el maquillaje antes de regresar al escenario.

Con un lápiz de labios en la mano, miro al espejo y no pudo creer lo que veía. Un niño de unos ocho años de edad, había abierto la puerta y estaba allí de pie llorando. Maxie se volvió hacia él.

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