Capítulo Veintidós

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Fue a la cocina y encontró a Tom sentando leyendo el periódico, cuando lo saludo, él se mantuvo distante y se limito a decirle que debería estar en la cama descansando. Quería disculparse por haberse peleado con él la noche anterior, después de que él le había salvado la vida. Quería decirle que el problema no era él, sino ella, pero no pudo escribirle lo que sentía, sin decir nada mas salió de la cocina.  Un poco más tarde salió de la habitación y escucho a Tom hablar por teléfono, subió a su piso y se maquillo un poco. Cuando bajo Tom estaba en el jardín, sentado a la mesa con el almuerzo frente a él.

— ¿Quieres comer alguna cosa? —le pregunto sin mirarla

 Samantha abrió la boca para decir algo y luego la cerró. ¿Cómo podía explicar algo que ni ella misma comprendía?  El sol resplandecía en su cabello y ella pudo ver  un lugar donde había movido una de las rastas, se acerco y le toco el cabello, él ni se movió. Se acerco más y examino la herida, tenía diez puntos en la incisión y supo sin lugar a dudas que su herida estaba relacionada a los moretones que tenía en su garganta. Impulsivamente le beso la herida. Tom permaneció quieto sin tratar de abrazarla, de arrojarla sobre el pasto, de rasgarle la ropa, su pasividad la alentó y le acomodo el cabello. Se alejo de él y se sentó al otro lado de la mesa. Tom la miraba de manera extraña, como si tratara de entenderla. Samantha deseaba explicarle que no lo hiciera, que ella no era como los demás, que no encajaba en ningún molde y que probablemente jamás sería tan dulce o perfecta como parecía ser Vanessa.

Tom no dijo nada, solamente comió y se guardo sus pensamientos. A la una, sonó el teléfono y cuando contesto comenzó a reírse.

—Eso es magnífico. Felicitaciones, espera un momento que le pregunto a Sam— coloco la mano sobre el auricular y se volvió — ¿Tienes ganas de recibir gente? Una amiga mía acaba de aprobar su examen para la barra y otro amigo, acaba de firmar y lo quieren celebrar hoy. Les gustaría venir aquí con más amigos.

Samantha asintió con la cabeza sonriendo, aunque sospechaba de los amigos de Tom. Hasta ahora solo había conocido chicas que hacían Striptease o gente muy poco convencional, ¿Qué clase de barra habría aprobado la mujer?  ¿La barra de un bar? ¿Y qué clase de cosa había firmado el chico? ¿Su última firma de libertad provisional? Como no deseaba que nadie le viera los moretones se acomodo mejor el cuello de la blusa y se soltó el cabello.

Una hora después, sonó el timbre y aparecieron cuatro personas Tom se los presento, Gustav y Mónica eran una pareja de recién casados, seis semanas dijo el orgulloso rubio, mientras se acomodaba sus gafas de pasta negra y Georg y Erika una pareja comprometida. Erika acababa de aprobar su examen que le permitía practicar la abogacía y Georg acaba de firmar a una nueva banda de Rock, en la compañía que dirigía Gustav.

Cuando los cuatro se aparecieron con  botellas de champagne y vieron a Samantha en el sofá, inmediatamente dieron por sentado que ella y Tom vivían juntos. Fue Tom quien hizo la aclaración.

—Samantha es mi inquilina. Tiene un departamento arriba— les explico, les conto que se había caído contra la baranda y se había lastimado la garganta y por esa razón no podía hablar. Samantha se arreglo el cuello del suéter porque temía que vieran los moretones que tenían el aspecto de dedos.

Cuando Tom, dijo que solo era su inquilina, sus cuatro amigos se miraron, levantaron y bajaron las cejas. En una relación casero- inquilino no era habitual que el inquilino estuviera acomodado en el sofá de la sala, y en vuelto en una ligera manta.  Para Samantha era bueno tener personas  en la casa ya que la risa había quebrado la tensión que había entre ella y Tom, así de paso podía ver cómo era Tom con los demás.

Desde que había cumplido doce, había llevado una vida solitaria. Su madre había sido la más sociable de sus padres, la que siempre organizaba las reuniones , después de que ella muriera, Samantha se quedo con su padre, quien rara vez veía a otras personas, fuera del entorno laboral, después se había casado con un hombre que le gustaba la sociabilidad en privado. Pero Tom, era una criatura que se sentía cómodo en grupos.

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