Capítulo 33

53 8 1
                                        

33 - ¿Por qué?

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

33 - ¿Por qué?

Las bocinas de los autos que rozaban mi cuerpo ya no me hacían sobresaltar.

Caminaba por el medio de las calles de Monde Land sintiéndome completamente entumecida. Ni siquiera podía darme cuenta si estaba pestañeando, o si quiera respirando.

Tampoco sabía muy bien en donde estaba. Había empezado a correr por la calle de la montaña que era donde estaba el hospital, pero no recordaba si había ido cuesta abajo hacia la plaza, o hacia las demás mansiones. Lo único que había visto por la última hora eran árboles y más árboles.

Mis pasos ya se habían vuelto vagos y arrastrados, pero era incapaz de sentir el dolor en mis pies. Cada vez que mi cerebro me susurraba que me detenga, lo ignoraba y decía que todavía estaba muy cerca de las personas que me importan, y que podía hacerles daño.

Eventualmente mi cerebro dejó de hablarme, o por lo menos deje de escuchar. Lo único que se reproducía eran los ojos cristalizados de Kevin y mi padre, acompañados del tortuoso sonido de sus llantos.

El sol ya comenzaba a ocultarse pero estaba demasiado perdida en mis pensamientos como para poder sentir el miedo que acompaña esta hora del día. La fría brisa que venía con la noche me enfriaba y enrojecía mis mejillas empapadas.

Mis oídos comienzan a escuchar el fantasma de una bocina a mis espaldas. La escuchaba como si estuvieran bajo el agua. Me hice a un costado para que el auto pudiera pasarme, pero seguía insistiendo con su bocina.

Me doy la vuelta para poder distinguir al conductor ansioso y me encuentro con los ojos preocupados de Oliver. Me estaba haciendo señas desde atrás del volante para que subiera.

Mis ojos se llenaron de lágrimas casi por sí solos. No sabía si era por alivio de no tener que caminar más, o por angustia de que alguien me había encontrado.

—¿¡A donde estabas?! — es lo primero que oigo cuando me subo al auto. — Estuve llamándote todo el tiempo, buscándote por cada rincón de Monde Land.

—¿Cómo me encontraste? — mi voz saia monótona, igual de perdida que mi mente.

—Luke lo hizo.

Mis cejas se juntan ante su respuesta. Oliver arrancó el auto nuevamente, así que decidí no preguntar cómo fue que el rubio supo de mi ubicación. Seguramente es algún poder del que yo todavía no me he enterado.

Mi pecho se estruja rendido ante la incertidumbre una vez más. No quería ni pensar en la cantidad de cosas que puedo hacer y que no tengo ni idea.

El auto se sumergió en el silencio, solamente se oía el leve ronroneo del motor.

—¿Estás bien? — Oliver pregunta en un tono mucho más calmado y cauteloso. Mi única respuesta fue una lágrima y un suspiro. —Max...

Su voz cargaba con un dolor demasiado tangible. Me hacía sentir peor. —Lo siento.

Beyond The RuinsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora