Capítulo 39

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39 - Las espinas y el aroma

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39 - Las espinas y el aroma

Había sido instruida por Oliver a que me quedara aquí mientras él hacía su turno nocturno en la biblioteca. Obviamente iba a hacerle caso, no tenía razón para no hacerlo. De hecho tenía una razón para quedarme bastante presente en la base de mi estómago desde mi última conversación con Dominic.

Mientras me paseaba por millonésima vez por los suelos de madera de la habitación, mi mente no pudo evitar encontrar su camino favorito hacia Luke. No había podido tener una conversación real con él desde aquel día en el baldío. Lo había encontrado unas pocas veces en lugares de la casa pero siempre habían sido conversaciones triviales sobre cosas que eran demasiado aburridas para recordar. Había tenido conversaciones más interesantes con Sienna, incluso.

La gran casa me empujaba la cabeza aún más profundo en el mar del aburrimiento con su silencio impenetrable. Recuerdo que Oliver había mencionado algo sobre que no había nadie en la casa cuando él se fue, pero que de igual forma iba a ser mejor que me quedara aquí. Me había dejado comida y todo; una hamburguesa con extra cheddar. Parecía ser lo único que sabía cocinar, pero no me quejaba, era realmente deliciosa.

Mis pies caminan en frente de la guitarra eléctrica roja una vez más, sin embargo, esta vez la tomo. Recuerdo que Oliver sabía algunas canciones básicas cuando estábamos en Rex, pero era en una guitarra acústica. No sabía realmente si él alguna vez supo tocar en una guitarra eléctrica, o incluso si existe alguna diferencia entre las dos.

Parecía como nueva, resplandeciendo entre mis manos. El rojo era brillante como una frutilla de comercial, y brillaba de la forma más diminuta pero fascinante cuando la luz se reflejaba en ella. Mientras la giraba en mis manos, descubrí una pequeña nota pegada en la parte de atrás. Ya había visto esta caligrafía en algún lado.

"Conozco quizás demasiado bien lo que es tener una mente nublada, un corazón inundado y una lengua encarcelada. Que esta guitarra te sirva de viento, cubeta y llave.

Y también deja a mi Betty en paz, que la desafinas seguido.

Luke, x"

Era imposible no sonreír. Mis mejillas estaban entumecidas debido a eso, y cualquiera que sepa leer estaría en la misma situación. Cualquiera que leyera estas palabras tan fascinantemente trágicas, sentiría algún que otro pinchazo en el corazón. Sin embargo, mi corazón pinchaba un poquito más, y todavía no me decidía si era de felicidad o tristeza. Quizás era porque conocía al autor de aquellas palabras.

Mientras dejaba la guitarra en su lugar prístino, me encontraba insistiendo en aquel sentimiento. Aquella rosa que se había depositado encima de mi corazón y no sabia si me dolían las espinas más de lo que me gustaba su aroma.

El enigma de Luke Henderson era algo que iba a ser la destrucción de mi naturaleza curiosa. Su pasado envuelto en sábanas como un cadáver me llamaba más de lo que podría admitirle a un espejo. Pues uno se supone que debe rechazar la vista de un cadáver, correr en dirección opuesta incluso, pero aquel que cargaba el rubio parecía estar vivo y querer comunicarse conmigo. Aquellos secretos que Luke intentaba ocultarme detrás de una pobre excusa de apuro, llamaban mi nombre como sirenas.

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