"No one expected an angel to set the world on fire"
-
La ciudad de Monde Land era mas famosa por tres cosas: la primera era que el 80% de su población consistía en viejos empresarios con dinero de sobra en busca de una casa vacacional en las bellas...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
12 - Partes, vías, fotografías.
—¿De verdad creíste que ibas a poder ganarme?
Luke dice en el mismo segundo que pongo un pie en la acera. Su tono estaba cargado de burla, y por un segundo pienso que la ira que me generaba su comentario, iba a superar mi miedo, pero este último sigue siendo el dominante en mi sistema.
Comienzo a decir oraciones de palabras, o más bien de preguntas, pero ninguna sale por completo. Producto de que no sabía muy bien que decir y de que no tenía aire luego de haber corrido todo eso.
El ojiazul se reincorpora de su lugar contra el auto al mismo tiempo que yo doy un paso hacia atrás.
—Detente. — le ordeno. Mi voz sorprendentemente firme.
—No voy a hacerte daño, Max. —me responde y deja caer sus hombros, demostrando que estaba cansado o aburrido de esta situación.
—¿Q-Qué hacías en el auto-cine? ¿Con quién estabas hablando? ¿Q-Qué me ibas a hacer? — siento que todas las preguntas salen despavoridas de mi boca al mismo tiempo, y temo que Luke no haya entendido ninguna.
—No voy a hacerte daño. — repite
Poco a poco comienza a tomar cautelosos pasos en mi dirección, como un animal salvaje acercándose a su presa. Sus ojos se mantienen en los míos y por alguna extraña razón me encuentro paralizada en mi lugar.
Cuando se encuentra frente a mí, el temor que me transmitía su cercanía se había hecho presente en forma de lágrimas; y Luke frunce su ceño ante la vista de estas rodando por mis mejillas.
—Hey. — la yema de su pulgar limpia la lagrima con una delicadeza admirable, como si yo fuera de cristal y el mínimo movimiento brusco provocaría que estalle en pedacitos. — No tengas miedo. — susurra.
Pero aun así, sus palabras tranquilizadores no tenían ningún efecto en mí. Una adrenalina recorría mi cuerpo a toda velocidad y me susurraba que esas iban a ser las últimas palabras que iba a escuchar, que los ojos celestes de Luke iban a ser lo último que iba a ver.
Una parte de mi está insultándose a si misma por ser tan tonta en confiar en alguien que recién conocía. En alguien que no sabia nada sobre su vida.
Demonios, Max. Solamente sabes su nombre, y ahora te matará.
El chico frente a mi suspira y deja caer su mano a su costado. De repente su mirada se torna grisácea y llena de arrepentimiento. Podría jurar que lo he escuchado murmurar un 'lo siento' antes de que sus manos tomen las mías.
En ese momento, dirijo mis ojos cristalizados hacia abajo y puedo notar que sus manos se han tornado negras como el carbón. El color llegaba hasta sus muñecas, y era ahí donde este terminaba de forma difusa.