"No one expected an angel to set the world on fire"
-
La ciudad de Monde Land era mas famosa por tres cosas: la primera era que el 80% de su población consistía en viejos empresarios con dinero de sobra en busca de una casa vacacional en las bellas...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
05 - La hija de Kevin
Me costaba darme cuenta si la gente de verdad se estaba volteando a mirarme o si solamente era producto de mis nervios.
El sonido de los casilleros cerrándose y el murmullo de los adolescentes a mi alrededor me hacían sentir increíblemente incomoda. Comparándolo con aprender sobre física leyendo libros bajo un árbol en la tranquilidad de Rex, la escuela secundaria sonaba como el mismísimo infierno.
Sorprendente, encuentro mi salón con facilidad; siendo una de las primeras en llegar, tomo asiento al último, del lado de la ventana.
Decido dedicarme a observar la gente que entra al salón. Algunas caras las reconozco de la primaria, otras no. Algunas me reconocen y me dan un asentimiento con la cabeza, otras ni siquiera mantienen el contacto visual.
Una chica que no conozco me sonríe ampliamente y toma asiento a mi lado.
— ¡Hola! ¿Tú eres Max, verdad? — asiento con el ceño fruncido, aun sin tener idea de quién era esta chica o porque me conocía. —Soy Ivy.
Miro su mano extendida por unos segundos hasta que reconozco su nombre, entonces le devuelvo el saludo.
—La hija de Kevin. — digo más para mí misma, pero ella confirma mis pensamientos asintiendo su cabeza con entusiasmo.
El profesor entra antes de que podamos emprender una conversación real y comienza con la clase de Algebra. Durante la clase, me pierdo más seguido de lo que me gustaría admitir.
Sabía que me iba a costar más de lo normal debido a que entraba en la mitad del semestre, pero de verdad que no entendía absolutamente nada de lo que hablaba el Sr. Wallace.
En cambio, mi atención se dirigía a Ivy. Su melena rizada descansaba sobre sus hombros, con algunos mechones tirados hacia atrás sujetados por unos clips blancos. Sus ojos verdes estaban concentrados fijamente en lo que escribía en su cuaderno. Mis ojos aterrizan en el colgante de cruz dorado que adorna su cuello.
De repente, suena la campana y la velocidad en la que los alumnos despejan el salón, me aturdía. Ivy me mira a mí por un segundo para luego dirigir su mirada detrás mío, su semblante serio, pero aun sutilmente simpático.
Me doy vuelta para ver que estaba mirando ella y veo al Sr. Wallace de brazos cruzados a mi lado.
—No escribiste nada, Max. — señala con sus cejas a mi cuaderno vacío. — Acompáñame.
Comienza a hacer su camino de vuelta a su escritorio mientras yo guardo mis cosas. Ivy me susurra un "te veo luego" y se va.
—Max, sé que es más difícil para ti-
—Lo lamento mucho, de verdad, Sr. Wallace. No volverá a pasar. — lo interrumpo de la manera más cordial que puedo en un intento de evitar esta conversación.