"No one expected an angel to set the world on fire"
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La ciudad de Monde Land era mas famosa por tres cosas: la primera era que el 80% de su población consistía en viejos empresarios con dinero de sobra en busca de una casa vacacional en las bellas...
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09 - El baldío
Me costó darme cuenta que me había levantado en una habitación que no era la mía; pero no me costó darme cuenta de quién era.
La enorme biblioteca, la guitarra acústica y la extensa colección de remeras mangas largas, revelaban que me encontraba en la habitación de Oliver. Precisamente, en su cama.
No recordaba con exactitud cómo fue que termine aquí. Mi memoria solo llegaba hasta cuando Dominic y Sienna me humillaron hasta que me fui de ahí. Luego de eso, estaba en blanco.
Supuse que había empezado a sentir sueño más temprano de lo que Oliver tenía pensado, así que me debe haber ofrecido su cama para no tener que llevarme a mi casa del otro lado del pueblo.
Los rayos anaranjados que se colaban por las cortinas azul marino, me indicaban que el sol recién estaba saliendo. Tomo asiento en la cama y miro a mí alrededor.
Una pizarra de corcho colgada en la pared frente a mi llama mi atención. En ella, estaban colgadas cientos de fotografías, artículos de diarios y hasta paginas arrancadas de algún libro; todas conectadas de alguna forma con un trazo de marcador rojo.
Camino lentamente hacia ella, para poder observarla en detalle.
Algunas palabras, como magia, bosque y oscuridad, me gritaban en la cara. Escritas en grande o encerradas en un círculo. En las fotografías podía reconocer a Luke, Dominic y hasta mi propio rostro.
Los vellos de mis brazos se erizan en ese instante. ¿Por qué Oliver tiene una pizarra parecida a las que tienen en las películas policiacas, con fotos mías? Y más importante aún, ¿por qué las está relacionado con palabras tan extrañas, como magia?
—Buenos días.
Salto en mi lugar al oír la voz de Luke, apoyado contra el umbral de la puerta. Se ve que estaba demasiado sumergida en mi mente, porque ni siquiera lo escuché entrar
—Buenos días. — le respondo.
Le dedico una leve sonrisa antes de devolver mi concentración a la pizarra espeluznante. Pero para mala suerte de mi sanidad, todo su contenido había cambiado. Pestañeo un par de veces para asegurarme que lo que estoy viendo ahora sea correcto.
Las palabras magia, bosque y oscuridad habían cambiado por universidad, campus y becas. Las fotografías habían dejado de ser rostros y ahora eran fotos de la universidad de nueva york.
Podía jurar que hace un segundo, nada de lo que mis ojos están viendo ahora, estaba aquí.
Volteo mi cabeza hacia Luke, que aún mantiene esa postura relajada en la puerta. Soy consciente de mi expresión de espanto, pero él no parece inmutarse.
De repente, mis ojos vuelan inconscientemente hacia sus manos. No había nada en ellas, a excepción de unos cuantos anillos, pero había algo extraño que me había obligado a mirarlas.