"No one expected an angel to set the world on fire"
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La ciudad de Monde Land era mas famosa por tres cosas: la primera era que el 80% de su población consistía en viejos empresarios con dinero de sobra en busca de una casa vacacional en las bellas...
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38 - La noche del granero
Las ramas frágiles y torcidas se mecían sobre mi con la leve brisa. Sentía como las hojas y la tierra del suelo se pegaban a mi cuerpo sudoroso y como al aire denso le costaba hacer su camino hasta mis pulmones.
Otra vez estaba soñando con el mismo bosque, pero no me sentía aterrada. Tan solo me cuestionaba cómo era posible que todo a mi alrededor se sintiera tan real para ser un sueño; o como podía estar tan consciente de que lo era.
Mis dedos se enterraban en la tierra húmeda mientras esperaba que aquella voz llame mi nombre como era de costumbre.
Esperé y esperé, pero nunca apareció. Mi tranquilidad me estaba comenzando a dejar intranquila. El hecho de que mi mente se encontraba despejada y mi corazón retumbaba con un ritmo lento y seguro me aterraba de cierta forma.
De repente, el aire comienza a aligerarse, deslizándose con mayor facilidad por mis vías respiratorias. Mi cuerpo entero se siente más liviano y la tierra comienza a darme picazón. Es entonces cuando me doy cuenta que puedo mover mi cuerpo más allá de mis extremidades.
Mi torso se eleva lentamente hasta que me encuentro sentada en el suelo. Con ojos curiosos y extrañados comienzo a inspeccionar mis alrededores, no entendiendo muy bien cómo era que podía moverme, nunca antes pude hacerlo.
Me levanto por completo, sintiendo como la tierra abrazaba la planta de mis pies descalzos. Es la primera vez que puedo darme cuenta de lo que llevo puesto: un vestido morado, de telas viejas y sucias, que me llegaba hasta los pies. Era completamente suelto, haciendo un efecto de campana. Las mangas eran tres cuartos y sumamente ajustadas, lo que me sorprendió porque era la primera vez que las sentía.
Comienzo a tomar pasos dudosos hacia el frente. Estaba confundida y perdida. No sabía porque estaba caminando ni a dónde iba. Todo a mi alrededor lucía igual, árboles flacos y altos sumergidos en una neblina espesa.
¿Por qué soñaría con esto?
A unos cuantos metros de mí puedo ver lo que parece un montón de cimientos abandonados. La silueta de un arco y algo que parecía ser una torre de piedra. Paredes partidas por la mitad y un suelo cubierto de moho y suciedad. Lucía como las ruinas de alguna estructura de la edad media.
En el momento que apoyo un pie sobre la superficie de piedra, escucho un sollozo. Mi cuerpo entero se congela mientras espero que aparezca otro, rogando en mi mente que solo haya sido producto de mi imaginación.
Sin embargo, otro sollozo más suena a la distancia. Soy capaz de ubicar su procedencia desde la cima de la torre. Decido tomar unos cuantos pasos dubitativos en aquella dirección.
La torre tenía un gran hueco en la base, dejando ver todo su interior vacío y los restos de una escalera en caracol. Aquella estructura lucía inestable por donde la miraras, pero los sollozos solo incrementaban más con los segundos. Y cada vez se parecían más y más a mi nombre.