"No one expected an angel to set the world on fire"
-
La ciudad de Monde Land era mas famosa por tres cosas: la primera era que el 80% de su población consistía en viejos empresarios con dinero de sobra en busca de una casa vacacional en las bellas...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
11 - El auto-cine
Había pasado toda el día de ayer y hoy sintiéndome angustiada. El mero pensamiento de que el funeral de mi madre iba a ser en un día asechaba mi mente.
Decidí salir a pasear por el centro bajo la excusa de que iba a ir al auto-cine de mi escuela; pero en realidad, no me encontraba exactamente en ánimos de asistir.
Mis ojos buscaban desesperados alguna distracción en las calles empedradas de Monde Land que pudieran entretenerme lo suficiente para poder sentirme un poco mejor; pero nada llamaba mucho mi atención.
A lo lejos puedo distinguir cierto muchacho de prendas oscuras y cabello rubio saliendo de un negocio, y antes de que pudiera controlarlo, mis pies comenzaron a hacer paso apurado hacia él.
—Luke. — lo llamo una vez estoy a unos metros de distancia.
—Max... — me dice un tanto sorprendido. El comienza a mirar a su alrededor mientras se acerca para saludarme.
El pensamiento de que quizás él se sentía avergonzado de que lo vieran con migo amenaza con cruzar mi mente, pero es rápidamente reemplazado por el cálido abrazo que me proporciona el rubio.
—¿Qué haces aquí? — me pregunta exactamente lo que yo estaba por preguntarle.
—Paseando. — respondo simplemente, —¿Y tú?
Duda unos segundos antes de responder. —Paseando. — dice finalmente, con una sonrisa vacilante.
Comenzamos a caminar juntos por la acera sin darnos cuenta; ambos con nuestras manos en los bolsillos y mirando nuestros pies que daban tímidos pasos.
—Pensé que ibas a estar en el auto-cine de esta noche. — dice Luke.
—¿Cómo sabes de eso?
Él ríe antes de contestarme, —Bueno, vivimos en una ciudad bastante pequeña; la voz se corre rápido.
Murmuro un 'cierto' que era más para mí misma que una respuesta para Luke. Hacia tanto que no habitaba en Monde Land, que se me había olvidado el hecho de que todos se enteran de todo.
—No conozco a casi nadie, y tampoco tengo auto. — le respondo finalmente a si pregunta inicial, reciclando mi excusa anterior.
Cuando llegamos a la esquina de la calle, hacemos un giro a la izquierda, iniciando camino hacia la plaza.
—Si quieres puedo ir contigo. — me propone luego de unos momentos de silencio.
Mi cabeza se gira repentinamente hacia su dirección, no esperando esa propuesta. Luke parece no darse cuenta de mi arrebato, su rostro mostrando nada más que serenidad.
Por un momento, la idea de concurrir el auto-cine con la compañía de Luke se veía tentadora. No sabía muy bien por qué le encontraba cierta atracción a la idea, pero lo hacía.