"No one expected an angel to set the world on fire"
-
La ciudad de Monde Land era mas famosa por tres cosas: la primera era que el 80% de su población consistía en viejos empresarios con dinero de sobra en busca de una casa vacacional en las bellas...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
21 - Almas de cristal
De verdad que odiaba las matemáticas. No entendía el propósito de ellas, y tampoco entendía cómo funcionaban. Tampoco me interesaban en lo más mínimo.
Pero tenía que terminar la secundaria, y para ello necesitaba aprobar Álgebra. Tenía que cumplir con el requisito mínimo que pedía la sociedad para considerarte un ciudadano útil. Así que por eso me seguía encontrando con Oliver en sus eternas pero bastante exitosas clases, aunque odie admitirlo.
Estaba terminando de guardar las cosas en mi mochila, cuando mi padre pasa por la puerta de mi habitación y se detiene en ella.
—¿A dónde vas?
—A la casa de Oliver, tenemos tutoría hoy. — le respondo sin mirarlo.
—Oh, ¿él no puede venir aquí?
Lo miro un tanto extrañada a su pregunta, no entendiendo muy bien que quería decir con eso. —No lo sé, hoy quedamos en su casa.
—¿Y vas a irte caminando todo el camino hasta allá? — no sabía cómo mi padre se había enterado de la dirección de Oliver, pero no iba a preguntar.
—Sí. — respondo sin más, aun no entendía a qué iba con esto.
—¿Por qué no le dices que venga el aquí? Creo que eso es mejor.
—¡Porque no! A ti qué más te da. — me exaspero de repente, ya cansada con este cuestionario sin sentido.
Luego de unos minutos de silencio y una mirada severa por parte de mi padre, él habla nuevamente. —No me gusta que andes por esa parte de la ciudad.
Su mirada de disgusto era lo que me faltaba para entender el porqué de las preguntas. Aquel papel de padre preocupado era nada más que eso, un acto. A él no le preocupa mi seguridad, le importaba su reputación.
Mi única reacción fue soltar una sola carcajada sin una pizca de gracia y colgar la mochila sobre mi espalda.
—¿No te gusta que ande o que me vean por ahí? — escupo con repudio mientras que paso de él, chocando nuestros hombros.
Baje las escaleras lo más rápido que podía mientras que escuchaba como Patrick llamaba mi nombre en tono de reproche, pero no iba a hacerle caso.
En el pie de la escalera, se encontraba Kevin, que parecía que había estado escuchando nuestra conversación.
—¿Quieres que te lleve? — me ofrece en voz baja.
Por alguna extraña razón me llenó de calidez el hecho de que Kevin quería apoyarme, y me tranquilizaba saber que no tenía la misma mentalidad juzgadora de mi padre.
Aun así, simplemente le susurre un 'No, gracias' con mi mejor intento de sonrisa y me fui por la puerta.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.